Por mucho tiempo, intelectuales, políticos y medios de comunicación consideraron que la corrupción, la pobreza y la impunidad, entre otros males sociales, podrían ser los causantes directos de la caída de las democracias y del advenimiento de las dictaduras.
Esta obra descubre, mediante un enfoque novedoso y revelador, que detrás de toda "revolución social" se esconden razones mucho más psicológicas, personales y menos altruistas.