
Su carta abierta J'accuse (Yo acuso), del 13 de enero de 1898, logró reabrir un caso en el que el Capitán judío Alfred Dreyfus fue sentenciado a prisión por un delito que no había cometido.
Emile Zola nació en París. Su padre era un ingeniero italiano. Pasó su niñez en el sur de Francia, donde su progenitor falleció cuando él tenía 7 años, dejándolos en bancarrota. En 1858 se mudó a Paris. Durante su juventud trabó amistad con el pintor Paul Cézanne y comenzó a escribir bajo la influencia de los románticos. Su madre soñaba para él con la carrera de Derecho, pero falló en el examen de graduación. Antes de transformarse en escritor, fue empleado en una tienda y en una editorial. También escribió críticas literarias, y como periodista no ocultó su disconformidad con el segundo imperio de Napoleón II.
En sus primeros años, Zola escribió varias historias cortas, ensayos, algunas obras y novelas. Cuando en 1865 publicó La confesión de Claude, una sórdida novela autobiográfica, atrajo la atención de la policía y fue despedido de la editorial Hachette, donde trabajaba.
A partir de esto, comenzó a dedicarse de lleno a escribir. Preparaba cuidadosamente sus novelas, entrevistaba expertos, escribía dossiers de sus investigaciones y diseñaba el desarrollo de la acción de cada capítulo. Obtuvo como resultado una combinación de precisión documental, imaginación dramática y personajes exactos.