Emile Zola
EMILE ZOLA
Nacionalidad francesa
Novelista y crítico francés, fue el fundador del movimiento naturalista en literatura. Entre sus trabajos más famosos se pueden citar el ciclo Rougon-Macquart (1871-1893), que incluye novelas como L'Assommoir (1877), donde aborda el sufrimiento de la clase trabajadora parisina, Nana (1880), que se refiere a la prostitución, y Germinal (1885), que retrata maravillosamente la vida de los mineros. 

Su carta abierta J'accuse (Yo acuso), del 13 de enero de 1898, logró reabrir un caso en el que el Capitán judío Alfred Dreyfus fue sentenciado a prisión por un delito que no había cometido.

Emile Zola nació en París. Su padre era un ingeniero italiano. Pasó su niñez en el sur de Francia, donde su progenitor falleció cuando él tenía 7 años, dejándolos en bancarrota. En 1858 se mudó a Paris. Durante su juventud trabó amistad con el pintor Paul Cézanne y comenzó a escribir bajo la influencia de los románticos. Su madre soñaba para él con la carrera de Derecho, pero falló en el examen de graduación. Antes de transformarse en escritor, fue empleado en una tienda y en una editorial. También escribió críticas literarias, y como periodista no ocultó su disconformidad con el segundo imperio de Napoleón II.

En sus primeros años, Zola escribió varias historias cortas, ensayos, algunas obras y novelas. Cuando en 1865 publicó La confesión de Claude, una sórdida novela autobiográfica, atrajo la atención de la policía y fue despedido de la editorial Hachette, donde trabajaba.

A partir de esto, comenzó a dedicarse de lleno a escribir. Preparaba cuidadosamente sus novelas, entrevistaba expertos, escribía dossiers de sus investigaciones y diseñaba el desarrollo de la acción de cada capítulo. Obtuvo como resultado una combinación de precisión documental, imaginación dramática y personajes exactos.

Títulos publicados en LibrosEnRed:

Yo acuso

Colección: Ensayo
2001

Una obra que cambió la historia de Occidente.
Este libro agrupa artículos y cartas escritos por el autor a partir del caso Dreyfus. 

En 1894, los servicios de contraespionaje del Ministerio de la Guerra francés interceptan un documento dirigido al agregado militar alemán en París, en el que se menciona el anuncio del envío de informaciones concretas sobre las características del nuevo material de artillería francés. El riesgo de escándalo resulta más preocupante que la propia filtración; había, pues, que encontrar a un culpable. Se acusa al capitán Alfred Dreyfus, de treinta y cinco años, judío y alsaciano, de ser su autor. Dreyfus es arrestado, juzgado por un consejo de guerra y declarado culpable de alta traición.

Pese a las declaraciones de inocencia del acusado (declaraciones que no se hacen públicas), se lo condena a cumplir cadena perpetua en la isla del Diablo, en la Guayana francesa. Hasta ese momento, nadie duda de la existencia de las pruebas. Únicamente la familia de Dreyfus, convencida de su inocencia, habla de error judicial y busca apoyos entre los políticos y la prensa para conseguir la revisión del juicio. En marzo de 1896, el nuevo responsable del Service de Renseignements, el coronel Picquart, descubre un telegrama que no deja dudas sobre la inocencia de Dreyfus. Informa a sus superiores y expresa su convicción de que fue un error atribuirle el escrito. El Estado Mayor destina a Picquart a la frontera del este y, posteriormente, a Túnez. Los tribunales militares, dominados por camarillas de extrema derecha y antisemitas, se niegan a revisar el caso Dreyfus y tratan de sofocar el escándalo, pero no logran evitar que algunos rumores alerten a personalidades de la izquierda.

En 1897 -con la ayuda del periodista Bernard Lazare, del senador Scheurer-Kestner y del diputado Joseph Reinach-, Mathieu Dreyfus, hermano de Alfred, promueve una campaña en Le Figaro para exigir que se investigue a Esterhazy y se revise el juicio de 1894. La extrema derecha reacciona de inmediato. Indignado, Emile Zola, próximo a la izquierda radical y a grupos socialistas, entra en liza. La campaña de Le Figaro rompe la conspiración de silencio.

En diciembre de 1897, Esterhazy, cuya letra es idéntica a la de los facsimiles del escrito que la prensa ha reproducido, es inculpado y comparece ante un tribunal militar; los jueces lo absuelven en enero de 1898.

Zola, consciente de los riesgos que corre, plantea la cuestión ante la opinión pública en su célebre carta al presidente de la República, titulada Yo acuso y publicada el 13 de enero en L'Aurore. Ese mismo día, la policía detiene al teniente coronel Picquart. La polémica enardece al país y se desencadenan las hostilidades entre la derecha militarista y la izquierda socialista o radical.

Por esta carta recibió amenazas de distintos tipos y sectores, fue juzgado y condenado y debió enfrentar el exilio. Semanas después se confirmó que el documento que se utilizó para comprometer a Dreyfus en el juicio era falso. El Tribunal Supremo, que había empezado a revisar el expediente Dreyfus en junio, ordenó la revisión del caso.

Zola regresa de su exilio en junio de 1899 y el Gobierno renuncia a tomar medidas contra él. Dreyfus es trasladado a Francia, se somete a un segundo juicio y de nuevo lo condenan los tribunales militares, que no acceden a reconocer el error judicial que se cometió antes. Hasta el 12 de julio de 1906 no obtendrá Dreyfus la rehabilitación en el ejército. Cuatro años antes, la noche del 28 al 29 de septiembre de 1902, Emile Zola muere misteriosamante asfixiado en su casa, debido a las exhalaciones de una chimenea. Desde 1898, Zola había recibido numerosas amenazas de muerte, pero este "caso" nunca llegó a esclarecerse.

Yo acuso no solo fue un giro en la obra de Zola, sino también en la historia occidental y en su propia vida.


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