Osornio vio el ovni en el Cerro de la Estrella (ciudad de México). Al día siguiente los extraterrestres entraron en contacto, cuando él estaba recostado en su recamara: vio una luz azul maravillosa y ellos entraron. Al tratar de moverse quedó paralizado, pero no sintió miedo y dijo mentalmente: "Está bien, yo deseo cooperar". Entonces le insertaron microchips para poder saber todo acerca de él y localizarlo.
Al día siguiente se identificaron. El comandante dijo: "Yo soy Higer, el comandante de la expedición científica. Venimos del Cúmulo Estelar de las Pléyades, en la Constelación de Tauro, a 400 años luz de la Tierra".
Le preguntaron si quería formar parte de su equipo para mostrarle las misiones en la Tierra y para que los humanos conocieran el propósito de los extraterrestres. Nunca lo obligaron a nada; siempre tuvo libre albedrío. En su primera misión lo llevaron a Guatemala para mostrarle el futuro: vio el gran terremoto del 4 de febrero de 1976.
