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Mucho se ha escrito sobre los niños; mucho se seguirá escribiendo y, a pesar de eso -o tal vez por eso-, no es posible penetrar más allá de la fisiología o la anatomía. En un intento desesperado de asomarse a su pensamiento, se inventó la psicología, que en general ha resultado útil pero no es todo lo que puede definir a los niños. No existe en el mundo alguien que sepa lo que es un niño, lo que piensa, su forma de ver y conceptuar las cosas, el mecanismo en que se basa su razonamiento lógico, su personal percepción del mundo que le circunda o la esencia y razón de sus actos. Nada se sabe tampoco sobre la forma en que se elaboran sus juicios de valor. Comentarios de lectores:
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