
Nació en 1967 en Buenos Aires, Argentina. Está soltero y no tiene hijos. Su preocupación por los conflictos de toda índole que azotaron a la humanidad durante las últimas décadas lo llevaron a abandonar la carrera de Ingeniería Química (estaba en cuarto año) para dedicarse a investigar qué motivos condujeron a situaciones de las que no se vislumbra una salida positiva para la mayoría de las sociedades.
Estudió varias guerras, situaciones de pobreza extrema y masacres que se ocultan en los medios con una eficiencia directamente proporcional a la impunidad de los responsables, y decidió desenmascarar de una manera sutil, ingeniosa y contundente a los que por siempre abusaron del poder: los políticos, la religión y los grandes grupos económicos.
Poder y utopía narra las vidas y actitudes de dos hombres: uno se afana por dominar naciones con muchos recursos; el otro, por alcanzar sus ideales y transformar un país rico en recursos pero pobre en dirigentes.
En la primera parte, "Poder", se relata el derrotero que decide tomar el presidente de una superpotencia que sabe que la única manera de dominar los principales recursos del planeta -cuya obtención significa, además, el control de naciones geoestratégicamente importantes- es a través del poder, y no duda en conseguirlo mediante cualquier método que considere necesario, aunque ello implique el sacrificio de cientos de miles de vidas y la ejecución de actos terroristas.
En la segunda parte, "Utopía", un hombre está decidido a todo con tal de desterrar de su país -una nación latinoamericana- la corrupción y todos los elementos que impidieron, a lo largo de su historia, que la población pudiese vivir dignamente aprovechando todo su potencial, siempre usufructuado por unos pocos. Inicialmente, su moral y su humanidad actúan más selectivamente que en el personaje central de la primera parte, pero no duda en desecharlas completamente cuando ve que le impiden alcanzar sus objetivos.
En la tercera y última parte, "Poder y utopía", se describen los logros que obtienen las naciones cuyos destinos están sujetos al liderazgo y a la representación de estos hombres. Los intereses de distintos países parecen encontrarse, y el desenlace muestra cómo muchas veces caminos tan disímiles como los del bien y del mal -que siempre parecen diferenciarse inequívocamente- pueden superponerse y lograr los mismos resultados.