"Soy amante de la música, del arte plástico y, sobre todo, de la literatura. A pesar de que me gradué en Relaciones Internacionales, desde niño he leído mucho y llevo escritos varios cuentos. La decisión de crear este libro, se debe, sin embargo, no tanto a mi vocación literaria como a una deuda de amistad. Conocí a Goyén Aguado en 1958, cuando ambos ingresamos a la empresa de mi familia. A mi retiro, me constituí en su consejero y representante. Él me solicitó -y yo acepté- que redactara su biografía. Luego de su trágica muerte en 1999, heredé sus archivos y testimonios, los únicos en el mundo que prueban la existencia de los tesoros de la ecuatoriana Cueva de Los Tayos. Y me dispuse a cumplir mi compromiso de relatarlo todo."