LA DAMA DE LAS CAMELIAS


La dama de las camelias
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por Alejandro Dumas (h.)
Libros En Red, 2004
COLECCIÓN: Novelas (vea otros libros de la misma colección)

Edición Electrónica
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HOJEE EL INTERIOR DEL LIBRO

Una mañana el duque, que seguía en Bagnéres como sigue uno en el suelo que ha sepultado una parte de su corazón, divisó a Marguerite al dar la vuelta a una alameda.

Le pareció ver pasar la sombra de su hija y, dirigiéndose hacia ella, le cogió las manos, la besó llorando y, sin preguntarle quién era, le imploró permiso para verla y amar en ella la imagen viva de su hija muerta.

Marguerite, sola en Bagnéres con su doncella, y por otra parte sin temor alguno de comprometerse, concedió al duque lo que le pedía.

Había en Bagnéres gentes que la conocían, y fueron oficialmente a advertir al duque de la verdadera condición de la señorita Gautier. Fue un golpe para el viejo, pues ahí acababa el parecido con su hija, pero era ya un poco tarde. La joven se había convertido en una necesidad de su corazón y en el único pretexto, la única excusa para seguir viviendo.

No le hizo ningún reproche –tampoco tenía derecho a hacérselo–, pero le preguntó si se sentía capaz de cambiar de vida, ofreciéndole a cambio de ese sacrificio todas las compensaciones que pudiera desear.

Ella se lo prometió.

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Hace un tiempito hablábamos de los seudónimos, esos nombres de fantasía que los autores eligen, por distintos motivos, para enmascarar su identidad...