¡JETTATORE!


¡Jettatore!
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por Gregorio de Laferrère
Libros En Red, 2007
COLECCIÓN: Teatro (vea otros libros de la misma colección)

Edición Electrónica
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HOJEE EL INTERIOR DEL LIBRO

Carlos. ―¡Y, sin embargo, es muy sencillo! Los “jettatores” son hombres como los demás, en apariencia; pero que hacen daño a la gente que anda cerca de ellos... ¡Y no tiene vuelta! Si, por casualidad, conversa usted con un “jettatore”, al ratito no más le sucede una desgracia. ¿Recuerda usted cuando la sirvienta se rompió una pierna, bajando la escalera del fondo? ¿Sabe usted por qué fue? ¡Acababa de servir un vaso de agua a don Lucas!

Doña Camila. ―¡Vaya, tú te has propuesto divertirte conmigo! ¿Cómo vas a hacerme creer en una barbaridad semejante?

Carlos. ―¿Barbaridad? ¡Cómo se conoce que usted no sospecha siquiera hasta dónde llega el poder de esos hombres!... Vea... ahí andaba en las cajas de fósforos el retrato de un italiano que dicen que es “jettatore”... Pues a todo el que se metía una caja en el bolsillo... ¡con seguridad lo atropellaba un tranvía o se lo llevaba un coche por delante! ¡Y eso que no era más que el retrato! ¡Figúrese usted lo que será cuando se trate del individuo en persona!

Doña Camila. ―¡Estás loco, loco de atar!

Carlos. ―¡Pero si todo el mundo lo sabe! ¿O usted cree que es una novedad? Pregúnteselo a quien quiera. Y le advierto que por el estilo los tiene usted a montones... Hay otro, un maestro de música, ¡que es una cosa bárbara! ¡Ese... con sólo mirar una vez, es capaz de cortar el dulce de leche! ¡Había de ver cómo le dispara la gente! Los que lo conocen, desde lejos no más ya empiezan a cuerpearle, y si lo encuentran de golpe y no tienen otra salida, se bajan de la vereda como si pasara el presidente de la República... Vea... este mismo don Lucas (cuernos) sin ir más lejos...

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Hace un tiempito hablábamos de los seudónimos, esos nombres de fantasía que los autores eligen, por distintos motivos, para enmascarar su identidad...