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| Una serie de aciertos inesperados | |
| 9/2/2005 | |
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Una serie de eventos desafortunados es el título elegido para la versión cinematográfica de los tres primeros libros de "Una serie de catastróficas desdichas". ¿A qué alude semejante anticipo de desgracia? A la colección de trece libros (el número del infortunio se imponía) que Lemony Snicket viene publicando desde 1999, y que narran la terrible historia de los huérfanos Baudelaire. Aunque más que "terrible" (y a pesar de que la trama exhiba episodios indudablemente trágicos), en el fondo las palabras para definir su historia deberían ser más bien triste, o carente de contención, o tal vez interrumpida por momentos de gran nostalgia y miedo. Se cuenta en ellos lo que ocurre con los niños Baudelaire una vez que sus padres mueren y que casi puede reducirse al pasaje de un tutor a otro, bajo la insistente amenaza de un pariente, el Conde Olaf, de apoderarse de su fortuna mediante siniestros planes. Hasta aquí no parece ser un relato para niños muy alejado de los que conocemos. Pero al meterse de lleno en el libro, la experiencia de lectura sorprende. Porque uno lee en desafío al autor, seguro de que sus advertencias no deben ser tomadas en serio. Así ocurre desde el primerísimo párrafo de la primera entrega: "Si estás interesados en historias con un final feliz, será mejor que leáis
otro libro. En éste, no sólo no hay un final feliz, sino que tampoco hay un
principio feliz y muy pocos sucesos felices en medio. En así porque no
sucedieron demasiadas cosas felices en la vida de los tres jovencitos Baudelaire."
Claro que no sólo hay malos momentos en la historia de los hermanos, y que no todos los desarrollos acaban en tragedia. Por otro lado, ellos logran afrontar los obstáculos con ingenio, valiéndose de sí mismos. Pero la serie no propone una idea edificante de la experiencia ante la adversidad, ni siquiera la explicación de un eventual sentido del dolor. No hay premio ni compensación al final de cada historia. Los relatos de Snicket y el clima que abunda en ellos, recuerdan a la belleza oscura que sabe alcanzar Tim Burton a través de sus personajes lastimados, marginales, que no encajan en la realidad más concurrida. Los dos comparten, sin duda, la sensibilidad y el talento para contar historias desde una perspectiva original y, sobre todo, muy humana. |
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