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Vicente Duarte asesinó a tres mujeres. Una por semana. En todos los casos fue igual: las buscó, las siguió unos días, y cuando vio la oportunidad, primero les rompió el cuello y luego les abrió un tajo en el vientre a manera de ritual. El arma homicida: un gastado cuchillo de pesca. El mismo que usaba todos los veranos para limpiar corvinas en la escollera norte de Mar del Plata. Vicente Duarte nunca fue descubierto. Sus crímenes quedaron impunes... Comentarios de lectores:
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