Ella tenía una vida que transcurría en la comodidad de la abundancia; su casa, el trabajo y los viajes. Todo comenzó a cambiar una tarde, en la cual después de un almuerzo, en lugar de tomar un taxi, como lo hacía habitualmente, decidió caminar y luego, sin explicación aparente, tomó el subterráneo. Esa tarde descubrió el mundo debajo de la realidad: el submundo. En ese lugar conoció a dos mujeres: Azucena, librera de setenta años, y Daniela, vidente y tarotista. Ellas le van a enseñar el culto a San La Muerte. Entonces emprende un viaje hacia lo desconocido, del cual no va a poder salir.
Desde ese momento, muchos son los cambios en su vida: conoce una niña de la calle que se relaciona inexplicablemente con su pasado oculto; su marido la deja por una chica más joven; su hija Greta va a tener una relación amorosa con "La Garza" y con "El negro", un trío que influirá en sus posteriores decisiones. Candelaria se enamora de un artista callejero, también músico. Ya no será la misma; emprende una búsqueda desordenada hacia su destino, su verdadero lugar en el mundo. El esoterismo, el erotismo, lo oculto, el crimen se dan cita en este libro.
