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Cuenta cómo en un principio nuestro Padre Celestial llevó a cabo su plan de amor: hacer a la humanidad a Su imagen y semejanza, bendecirlos y entregarlos el uno al otro para que fueran una sola carne en Su mismo Espíritu y, posteriormente, crecieran y se multiplicasen. Hasta que un espíritu enemigo se introdujo en el corazón de ambos y los llevó a rebelarse. Desde entonces, quedaron sometidos a su voluntad. Comentarios de lectores:
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