"Enigmas del silencio narra la vida de Octavio Amaro, un joven al que la naturaleza dota con habilidades especiales.
Crece en medio de la incomprensión de los adultos, sus padres lo ven como un joven inocente y detenido en el tiempo, que no requiere su atención; sus profesores no saben cómo orientarlo, para ellos es un chico excepcional académicamente, al que le coartan la imaginación y el crecimiento espiritual, y al que creen un "bicho extraño" por no seguir las reglas, los preceptos y los parámetros a los que ellos están acostumbrados, dentro de su pedagogía mediocre y anticuada.
Para desconcertarnos, Henry M. Zamora M. nos pasea desde el comienzo por el límite de la realidad y la ficción. Una vez nos adentra desprevenidos en la trama alucinante de cada línea y nos hace pensar que estamos en la realidad, vuelve y juega con nosotros sumergiéndonos en la fantasía, exuberante, misteriosa, casi mítica, que al final nos perturba. En sus primeras páginas, hace una sentencia premonitoria para que nuestra curiosidad licenciosa nos empuje a saber la verdad hasta el final: "Era una situación inescudriñable que hacía parte de los aspectos oscuros de la existencia a los que la familia Amaro estaría condenada para siempre". Eso nos recuerda a Gabriel García Márquez en sus Cien años de soledad.
Hace pasar al personaje y a su familia por el terror, el horror y el silencio de la guerra muda... lo logra de una manera cruda y personal. Al mismo tiempo, la convierte en metáfora para mostrar su propio dolor y utiliza el recurso del sueño y la fantasía para alivianar la angustiante realidad del siglo XX: "¡Entonces es verdad! Solo soy un soñador que despertó en su propia realidad luego de haber muerto por unos segundos".
Para Octavio, el desengaño que le producen sus experiencias amorosas, con chicas "reales", y experiencias "fantásticas", lo lleva a pensar que el amor es sinónimo de ansiedad y desencanto; trata de ser feliz a su manera, a pesar de que el secreto que guarda lo lleva al límite del sufrimiento y de la pena. La dualidad del amor puro y el amor libidinoso pueden llevar a su protagonista a lo más alto del éxtasis o consumirlo hasta hacerlo alucinar.
Elementos como el agua y la lluvia aparecen no solo como símbolos de soledad, de tristeza, de incertidumbre y de peligro, sino también como un recurso de vida, de seducción y de poder. La novela juega con nuestra imaginación, nos pasea por parajes húmedos y nos recuerda que somos parte de la naturaleza a la que le debemos respeto y reconocimiento a su poderío".
Marby
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