Sostener que el alma y los orígenes de la revolución que conducen a la independencia de pueblos enteros en la América meridional sean "producto de un voto pronunciado por un joven calavera en excursión por un país lejano" es una mentira que afrenta la identidad de esos pueblos y escarnece su orgullo patrio. Además, por la forma en que fue interpretada, difundida y enaltecida, no es otra cosa que un ultraje a la memoria de Bolívar.
Es la revelación de esa artimaña, la bizarra manera en que es concebida, sus insólitos objetivos, el pasmoso procedimiento en su divulgación y sus funestos efectos, junto con la improcedente interpretación y el uso abusivo que se le da en la posteridad, lo que constituye la finalidad de nuestro exhaustivo estudio. El objetivo es una justa y oportuna reivindicación de la ultrajada Historia.
Al escrutar todo lo que está ligado con el voto de Bolívar, es indispensable tener que confrontar otros asuntos de gravedad y controversia. Por ejemplo, sus renuncias a discreción, sus evasiones del escenario de la contienda y su desatinada campaña para hacerse coronar, a razón de que es el propio Bolívar quien espontánea y sorpresivamente los trae a colación mientras trata de paliar los efectos de los unos con los resultados de los otros.
En lo que concierne al papel del autor, puede vanagloriarse del denuedo de salir en defensa de Bolívar y protegerlo de una avalancha de falsedades y fanfarronadas causadas por los mismos llamados a salvaguardar los valores de la historia patria.