Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1854. Si bien su primera vocación fue la pintura, al no conseguir una beca para estudiar en Europa se dedicó a la poesía y a la docencia. También fue periodista, diputado y traductor. Varias veces fue destituido de su cargo por cuestiones políticas.
Murió en 1917 en Buenos Aires, poco después de conseguir una pensión vitalicia para dedicarse a la poesía.
Borges era un gran admirador de Almafuerte, y dijo de él: "Alguna definitiva pluma de acero resolvió que Almafuerte, Lugones y Enrique Banchs integraban ya [...] el triunvirato de la poesía argentina" y "No sé si le daremos nuestra intimidad, pero sí nuestra admiración", además de referirse a "...la reacción estoica de Hernández, de Almafuerte, de Shaw...".