Un cirujano brasileño de nombre internacional trasplanta junto con su equipo, por primera vez, un cerebro humano. Al científico, hombre vanidoso y cegado por la gloria que la realización de la inédita experiencia le va a traer, solo le interesa el aspecto médico-quirúrgico. Poco o nada le importan las consecuencias emocionales del paciente.
A partir de la operación, de gran éxito, comienza un intenso drama existencial sufrido por el trasplantado. El cerebro de un joven de poco más de 30 años en un cuerpo de un sexagenario provoca una situación paradójica y deja sin efecto todos los esfuerzos llevados a cabo por el hombre de relacionarse con su familia y sus conocidos. El trasplantado, un verdadero híbrido humano, pierde todas sus referencias y está condenado a una vida sin ningún sentido y de total soledad.