Lautaro Peña reconoce de pronto una relación íntima con Choique y Kocinu, dos niños de la aldea que van creciendo a lo largo del relato. Ellos vivenciarán los cambios propios de la pubertad y la adultez, además de otros relacionados con las intrigas de congéneres ambiciosos y desleales, y la aspiración de integrar la codiciada caravana con destino a la gran ciudad de piedra. En esas circunstancias, se encuentran con una serie de hechos que los conectan con una historia trágica que hizo a sus antepasados emigrar hacia su tierra actual. Cometen una grave falta contra los sacerdotes y sus rituales, por lo que deberán soportar el castigo que se cierne sobre ellos.
La historia es cautivante y el lector querrá intervenir en ella para cambiar el destino de los protagonistas.