Los argumentos están redactados con la única intención de estimular un pensamiento crítico y racional. Se trata de un libro propositivo, en el sentido de que si logra deshacer el encantamiento supersticioso en el que viven sometidos los que creen, entonces ellos podrán gozar de la libertad que brinda un pensamiento racional y humanista.
Finalmente, mucha gente piensa que las creencias en dioses simplemente no son tema de discusión y que deben ubicarse por encima de cualquier cuestionamiento. Aunque es verdad que las creencias y religiones de todo el mundo pueden brindar cosas buenas (enseñanzas morales, artes plásticas, arquitectura, música y cinematografía), no debemos ignorar su lado oscuro. Por ejemplo, de 1481 a 1808, solo en España, la Inquisición quemó vivas a 32 472 personas por cuestiones de religión. Cuando reconocemos y aceptamos que creer en uno u otro dios ha repercutido de manera negativa en la paz mundial, la educación de los niños, el desarrollo de nuevos métodos para el tratamiento de las enfermedades, la seguridad y justicia para las mujeres y el progreso de la ciencia, podemos entender cuánto conviene que las creencias sean estudiadas, analizadas y razonadas.