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HOJEE EL INTERIOR DEL LIBRO -Hiciste un milagro, mi amor. No sentí la rabia y la crispación que tenía dentro de mí porque a mi mente no acudió la imagen de la tragedia, sino que vi a mi mamá sonriente, como cuando me acostó aquella noche o cuando me llevó por primera vez a la capital y yo miraba todo con los ojos asombrados de un niño que está descubriendo el mundo. Sé que de ahora en adelante la recordaré así... Gracias, mi vida. Volver a la página del libro |
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