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M. LA VISITA DE UN ÁNGEL QUE CAMBIÓ MI VIDA
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HOJEE EL INTERIOR DEL LIBRO
Contacto en la montaña
Al llegar cerca de la gruta de la Virgen, que se encontraba a medio camino del pueblo, la niebla se puso más densa aún, y me pareció ver una pequeña luz amarillenta como a cincuenta metros de distancia. Bajé un poco la velocidad y me acerqué cada vez más despacio. Era M, sin duda, pero no lograba distinguirlo, estaba como difuso. Más que en sus apariciones anteriores. Bajé del auto y me acerqué: -¿Eres tú? -pregunté. -Sí -me respondió. -¿Por qué estás diferente?, estás medio borroso? -Se debe a que tus vibraciones han bajado el nivel del pulso del color amarillo. -Sí, lo he notado. Es que no he estado bien últimamente. -Es por la muerte de tu padre -me dijo. -Creo que sí, es que? -Bueno, hablemos sobre ello -repuso. -No, no quisiera recordar... Lo que pasa es que he estado pensando... -En la muerte -me dijo. -Sí, en la muerte y en mi muerte -le dije-. Para qué me estoy preocupando tanto de mis vibraciones y de cerrar el círculo, si tal vez con ello estoy apresurando la llegada del fin de mis días, y para qué... -No tiene nada que ver una cosa con otra. Tu destino ya está trazado de antemano, y aunque logres cerrar el círculo antes de tu hora final, no necesariamente mueres. -¿Y cómo podría reemplazarte, entonces? -exclamé. -Cerrando el círculo, estarás más cerca de la perfección, y cuando llegue tu hora, recién podrás reemplazarme. Sentí un cierto alivio con sus palabras, pero igual ya el tema de la perfección era demasiado para mí. -¿Cómo está mi padre? -pregunté, repentinamente. -Bien, está consciente del nivel que alcanzó en su curva de evolución al momento de morir, y tendrá que reconvertirse. No es la primera vez que le pasa. -¿Por qué le ha pasado eso? -Por falta de amor -me dijo-. Tu padre sufrió desde pequeño y fue incapaz de equilibrar sus actos y sentimientos, de acuerdo con la curva de su evolución, y no logró vibraciones del color amarillo, suficientes como para cerrar el círculo. -¿Y su duplicado? -inquirí-, ¿acaso su labor no era precisamente esa... ayudarle a que mejorara, a que fuera más consciente de sus actos? -No me cabe duda de que trató e hizo lo que más pudo, pero las experiencias negativas marcan más a una persona que a otra. -¡Bonito! -dije, molesto-, qué culpa tiene uno, si tiene en la vida experiencias más negativas o más positivas, qué sentido tiene? -Es la oportunidad de ser perfectos cada vez.
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