INCOMPATIBILIDAD-COMPATIBILIDAD


Incompatibilidad-Compatibilidad
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por Ruth Pérez Aguirre
Libros En Red, 2003
COLECCIÓN: Novelas (vea otros libros de la misma colección)

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HOJEE EL INTERIOR DEL LIBRO

Esa misma noche Ricardo se presentó en la casa de Irene; después de saludar y besar a sus hijos, los miró tratando de encontrarles algún parecido con ese hombre que decía ser su padre, pero no logró ver nada diferente a lo que él ya conocía; esos eran sus hijos, y no había nada que discutir. Permaneció unos momentos con ellos antes de enfrentarse con Irene. Se encerraron en la biblioteca para hablar tranquilamente. El rostro de Ricardo y también el de ella no podían evitar demostrar el sufrimiento y las lágrimas que habían derramado ese día.
Afuera de la biblioteca, en la sala, sus padres y hermano temblaban de agonía, impacientes por no poder estar ahí adentro, sufriendo junto con ellos. Ricardo, con la voz tranquila que lo caracterizaba, comenzó a decirle: "Irene, explícame todo lo que me dijo ese estúpido hombre, por favor, pero dime la verdad, porque no logro entender nada; mi mente no quiere creer en las bajezas que me ha dicho de ti."
Ella tenía un nudo en la garganta, no podía articular ninguna palabra porque tenía unas ganas inmensas de llorar y de gritar, sin embargo le dijo: "Ricardo, te suplico me perdones, yo sé que es imposible lo que te estoy pidiendo pero te pido que trates de entender, y te ruego también que perdones la actitud de ese hombre desesperado, pero desgraciadamente todo lo que te dijo es verdad, los niños son hijos de él, no tuyos; tú y yo no hemos tenido hijos Ricardo, la naturaleza no nos lo permitió. Yo no hubiera querido esto, te lo juro, nunca quise hacerte algo así, jamás, créeme, no lo hicimos para hacerte mal, fue el destino que se interpuso entre nosotros haciéndonos caer en esta desgracia."
Ricardo tenía la cara enrojecida, sentía que le dolía, se mordía los labios para evitar que las lágrimas le brotaran de los ojos, pero no podía más, no podía comprender toda esa suciedad. Tanta miseria, tanta podredumbre lo cegaba; pensó de inmediato en su padre, en su mamá, en sus hermanos, y naturalmente en sus hijos. Sí, porque esos niños eran de él, los amaba tanto que no comprendía por qué decían que no eran suyos. Ahora lo que más le preocupaba era que su papá, con su precaria salud, se llegara a enterar de toda esa monstruosidad; no quería que nadie en su familia supiera de lo ocurrido, y de lo que le estaba confesando Irene; pero sería imposible ocultar la verdad, no se podría esconder por mucho tiempo. Lo peor de todo era que no quería alejarse de sus hijos, no se lo merecía; él los había visto nacer y los había ido amando diariamente más y más; era injusto, lo más cruel que pudiera pasarle. Lo que hubiera hecho Irene no le preocupaba tanto, ya la conocía cómo era, pero que le dijera que esas criaturas no eran suyas era algo insostenible.
"Irene, no sabes cómo me estoy sintiendo por dentro, has acabado conmigo, con mi vida toda, me has destruido, lo has conseguido, sé que era tu propósito, vete con ese hombre si quieres, total siempre has sido una perdida, pero no te daré a los niños, no quiero que los destruyas también."

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es costumbre al terminar el añovolverse mirar a los costados(en otro tiempoen la casa habitaban tantas gentessombrasuna aventura de amor...

que Paul McCartney muestra como de cuento: armoniosa e íntima, con su calor de hogar, su comida y ambientación festivas, sus niños despejados y...
30/12/2010
Agradezco tu visita y comentario, micv.FELIZ AÑO NUEVO.surenio...
(por surenio )
30/12/2010
Muy buen relato, gracias!...
(por micv )