HASTA EL TIGRE Y EL OSO DICEN QUE ES BONITO... ¡Y NO ES CUENTO!


Hasta el tigre y el oso dicen que es bonito... ¡y no es cuento!
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por Erika Pinzón Madrid
Libros En Red, 2007
COLECCIÓN: Viajes y Culturas (vea otros libros de la misma colección)

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HOJEE EL INTERIOR DEL LIBRO

La pareja ideal: el ingenio y la ocurrencia
Allá siempre pasa de todo y existe un cuento para todo y aunque en mi país haya pocos tigres y no existan los osos, a no ser que sean los perezosos, el panameño se las ingenia para crear y fantasear a costa de estos y muchos otros personajes. Un ejemplo muy claro de esto fue mi propia niñez, cuando en el vecindario en el que vivía con mis abuelos, todas las familias eran conocidas por apodos y no por sus verdaderos apellidos.
Entonces, era fácil encontrar familias llamadas: los osos, los pescuezo de mosca, los gatos, los saínos, entre otros. Todos estos apodos tenían su razón de ser, ya que los osos eran grandes, de piel morena y nariz chata y redonda, mientras que los pescuezo de mosca eran tan gordos que no se les veía el cuello. Por su parte, los gatos tenían los ojos de colores extraños comparados con los de un panameño común y corriente y los saínos olían siempre mal.
Lo más gracioso de todo es que, ¡hasta el sol de hoy!, no tengo ni la más remota idea de cuáles son los apellidos de nuestros antiguos vecinos; es más, podría jurar que ni ellos mismos se acuerdan o usan con frecuencia sus verdaderos apellidos porque ¡más vale ser loco conocido, que loco por conocer! y allá se valora más ser popular por un apodo que ser un total desconocido con nombre y apellido.
Pero ¡pele el ojo!, hay que tener mucho cuidado porque algunas veces los nombres que se oyen en la calle parecen apodos pero no lo son. Resulta que en Panamá existe la modalidad de escoger nombres poco comunes o mezclas entre los nombres del padre, la madre, los abuelos, el lechero, en fin, nombres rebuscados que terminan haciendo del individuo una presa fácil de apodar con un sobrenombre feo que posiblemente perdurará por varias generaciones.

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Hace un tiempito hablábamos de los seudónimos, esos nombres de fantasía que los autores eligen, por distintos motivos, para enmascarar su identidad...