La Bruja de la Montaña miró hacia la Luna sabiendo que apenas quedaba tiempo para contar una de todas las historias que podrían contarse sobre el Mundo del mensajero; sabiendo también que su tiempo, el de ella, que era tiempo profundo, podría extenderse lo suficiente si ese era su deseo... lo suficiente, pero no más allá de los minutos o las horas que recorriesen sus palabras, no más allá del espacio que abarcaban sus manos, no más allá de los pasos que anduviesen sus pies; después, la Muerte vendría a la Montaña. La Muerte vendría, ya que siempre lo hace cuando un hombre está perdido entre sus muchas sendas, cuando un hombre se descubre solo en la noche y además se desencadena una tormenta. Fue entonces cuando la Bruja de la Montaña mandó una plegaria, rezó un mensaje y lo envió a expandirse a través de las edades, a través del silencio, a través de la oscuridad y de las estrellas; lo envió confiando en que llegaría hasta Hathor, la Señora del Río, la Señora del Agua, aquella que, si así lo desea y es pertinente, puede negociar con la Muerte una vez por una vida.
Sólo entonces habló de nuevo la Bruja de la Montaña y su voz había cambiado y era áspera y profunda; era una voz oscura que podía ser la voz de la Montaña o el rugido de sus ríos subterráneos.
"Todavía no eres lo suficientemente fuerte como para acompañarme durante un largo tiempo ni lo suficientemente sabio como para entender todo lo que pueda decirte, y corres el riesgo de impacientarme y aburrirme, lo cual sería peligroso para ti. Sin embargo, me has seguido por el camino del abismo; has sacrificado tu miedo y tus dudas; has acallado tu mente y seguido la voz de tu corazón, y eso es algo que merece mi respeto.
Debes saber que hay muchas historias y que todas son ciertas en algún momento, de algún modo, para algunos seres, por lo cual no debes preocuparte si la historia que te contaré no coincide con otras que conoces, con otras que sabrás un día, con otras que tú crearás para otros. Esto es irrelevante, puesto que una historia sólo existe para un ser humano si despierta algo en su corazón".