Ricardo, con la mirada febril, directa e inquisitiva de los que se saben en posesión de la verdad, de cualquier verdad, se asomó al patio, por enésima vez aquella tarde, a través de la ventana de su habitación, situada en el segundo piso de la Residencia de Ancianos "Virgen de la Salud", y comprobó con satisfacción que se encontraba perfectamente cerrada. "Por aquí no pasarán", se dijo, mientras trataba de encontrar alguna señal, en el sofocante y plomizo atardecer, que le indicara su cercana presencia; aunque estaba seguro de que ese momento no llegaría hasta que la oscuridad se adueñara de la tierra. -Conozco todas vuestras tretas aunque nunca os haya visto -dijo susurrando. -Habéis engañado fácilmente a muchos, lo sé, pero conmigo no podréis. Estoy totalmente al tanto de vuestros métodos y sé como anularos. Será una noche larga; muy muy larga para todos, pero con un final muy distinto para unos y otros: frustrante para vosotros y victorioso para mí. ¿Me habéis oído? Pues no dudéis que será así -terminó, sin darse cuenta de que había ido subiendo paulatinamente la voz.
-¿Me estás diciendo algo, Ricardo? -le preguntó, soñoliento, su compañero de habitación, sin levantarse de la cama.
-¿Aún sigues en la ventana? ¿Pero a quién esperas que no haces nada más que asomarte? -volvió a preguntarle; pero al comprobar que la única respuesta que obtenía era un indiferente silencio, se encogió de hombros, un tanto disgustado, y cambió de postura para seguir durmiendo.
-Allá tú con tus historias. Ya hablarás cuando tengas ganas. ¿Qué hora es? -se preguntó mientras se incorporaba un poco para poder ver el reloj despertador que tenía encima de la mesita de noche. -Ya falta poco. Una cabezadita más y a cenar.
Ricardo, una vez que intuyó que ya no lo observaba, lo miró con una mezcla de superioridad y falsa envidia. -Duerme, animal, duerme y sueña, relamiéndote de satisfacción ante la cercana cena, como hacía yo también antes de ser elegido. Es duro ser el Elegido. Hay que ser mentalmente muy fuerte para no hundirse ante el peso de la gran responsabilidad que ello conlleva.