EL CAMINO DE LA (SEDUCCIÓN) PERFECCIÓN


El camino de la (seducción) perfección
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por Rafael Cañete Mesa
Libros En Red, 2003
COLECCIÓN: Novelas (vea otros libros de la misma colección)

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HOJEE EL INTERIOR DEL LIBRO

Pasaron meses y más meses y... ¿se podría esperar algo más después de aquello? Afortunadamente sí: que todo fuera distinto. Que recobrara el equilibrio. Que dejara por lo menos la mitad de mi ser libre de carga. Y se hizo. ¿Cómo era aquello?: Si no confundes, te confunden. Yo, antes, estaba confundido, enajenado; pues el amor disgrega al más común de los sentidos y lo deja a merced de los sucesos. Ahora cuando quería decir sí, decía sí. Cuando quería decir no, decía no. De esta firmeza en mis manifestaciones y de la firmeza de las suyas nacía un diálogo claro y vivo. Desde la definición, nos queríamos. De la definición nacían expresiones marcadas, concretas. ¿Cuál era el objetivo? ¿El objetivo era vivir una vida cualquiera? No, ese no era el objetivo. De la misma forma que estableciendo un nivel en el lenguaje establecemos un nivel en la comunicación y en la conversación, estableciendo un lenguaje en la relación establecemos un nivel en el amor y, por tanto, en nuestras vidas. Nosotros elegimos qué es lo que queremos. ¿Nos preocupan las cosas banales?, ¿nuestro lenguaje es sobre cosas banales?, pues viviremos una vida repleta de banalidad. Porque el que siente ira vive en medio de la ira, el que siente celos vive en medio de los celos, el que siente amor vive en medio del amor. Cada uno crea su medio, su espacio alrededor, de la misma sustancia que le caracteriza. Nosotros sacamos serenidad, elegancia, alegría, sinceridad y delicadeza, y con esos ingredientes creábamos nuestra realidad y nuestra realidad era esa. Sobre las cosas que nos preocupan debatimos y queremos una respuesta. ¿Debatimos sobre la verdad de una opinión? ¿Debatimos sobre la bolsa y su cotización? Tendremos siempre casos de sobra para debatir. En efecto, cada uno hace su mundo. Nosotros construíamos el nuestro a lomos de la física, porque por la física entendíamos que todo era naturaleza, pero por la física entendíamos también que no toda la naturaleza se manifiesta como naturaleza o incluso que, simplemente, no toda la naturaleza se manifiesta.

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El 4 de enero de 1965 murió T. S. Eliot, poeta angloestadounidense, ganador del Nobel de Literatura en 1948.Dejó cientos de poemas, libros de teatro...

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