Encuestas Previas
Es que las últimas palabras de cada persona parecen ofrecer la clave para comprender su destino. Les damos la importancia de una revelación o de un mensaje. Pero, a la vez, nos hablan de secretos que no sabremos nunca del todo.
Por ese interés que despiertan, es que hemos recopilado para la encuesta de este mes las palabras finales de hombres que, de un modo u otro, han tenido que ver con la escritura. Algunas evidencian desesperanza; otras, anhelos; algunas más, inquietud o preocupación por lo que ha quedado pendiente hacer.
Ha pasado un año de su estreno. Y la polémica perdió protagonismo, pero no murió. La película de Mel Gibson, La Pasión, sigue generando controversia.
Para algunos, la obra refleja con admirable exactitud el espíritu de los Evangelios. Hay también quienes valoran cuestiones más técnicas como las actuaciones y que se haya respetado el idioma de la época, el arameo.
Por su parte, quienes critican el film se dividen principalmente en dos bandos: los que lo encuentran antisemita y los que no coinciden con la interpretación subyacente del cristianismo (generalmente, por maniquea y porque pareciera ofrecer más una poética del dolor que una muestra de la capacidad divina de Redención).
En un ensayo sobre la literatura, Guy de Maupassant sostenía:
"El lector, que únicamente busca en un libro satisfacer la tendencia natural de su espíritu, pide al escritor que responda a su gusto predominante y califica invariablemente como bien escrita la obra o el párrafo que agrada a su imaginación idealista, alegre, picaresca, triste, soñadora o positiva.
En suma, el público está compuesto por numerosos grupos que nos gritan:
«Consuélenme.» «Distráiganme.» «Entristézcanme.» «Enternézcanme.» «Háganme soñar.» «Háganme reír.»«Hagan que me estremezca.» «Háganme llorar.» «Háganme pensar.»
Usted ¿con qué pedido se siente identificado? ¿Qué busca al leer un libro?
Desde dragones y unicornios hasta las más vulgares mascotas, la historia literaria ha incorporado siempre animales a su elenco de personajes.
Basta recordar a la gran ballena blanca de Melville, al axolotl que fascinó a Cortázar y al cuervo de Poe. Las mascotas y las bestias de otro mundo tienen sin duda un lugar de privilegio en la mayoría de los textos infantiles y en los libros fantásticos. Son muchísimos los animales de la literatura que están al nivel de los personajes humanos en protagonismo y carisma. Usted ¿con cuál se ha encariñado más?
Es posible decir que, en relación con la lengua, hay dos posturas clásicas: una, que podríamos llamar prescriptiva, apoya la existencia de un órgano académico que establezca los buenos usos; otra, la descriptiva, supone que los teóricos del lenguaje deben dedicarse exclusivamente a relevar nuevos empleos del idioma, interpretar cambios y comprender cómo se relaciona la capacidad de expresión con el pensamiento. Para esta corriente, la lengua está bien tal como está; lo único que debe hacer es cumplir los objetivos comunicativos que los hablantes le imponen. No hay "corrección" que se le pueda exigir.
A usted, ¿le parece que hay que defender la lengua de los cambios que pretenden afectarla (provenientes de lenguas extranjeras, de jergas grupales, neologismos, etc.)? ¿Está de acuerdo con su sometimiento a un organismo fuertemente normativo? ¿O, por el contrario, supone que el lenguaje debe estar librado a la evolución espontánea, que responde -en definitiva- a las nuevas necesidades expresivas de los hablantes?
En pocas palabras, ¿cree que hace falta una institución prescriptiva para nuestro idioma español?
La saga de Harry Potter, El código Da Vinci, El alquimista. El nombre de la rosa, de Umberto Eco, El señor de los anillos y todos los libros de Agatha Christie. Hay cientos de títulos que han sido bendecidos por el mercado con el distintivo de best seller.
Para algunos, la aparición de un título en la lista de más vendidos constituye una garantía de que el libro vale la pena. A otros, por el contrario, les hace sospechar que la obra en cuestión es insustancial, culturalmente insignificante, intelectualmente pobre.
Usted, ¿cree que, en líneas generales, los best seller presentan una calidad literaria inferior a la de los libros de menor venta, pero más sostenida en el tiempo? ¿O piensa que se trata solamente de un prejuicio muy difundido?
En otros términos: ¿se debería impedir que un libro con conceptos y propuestas tan aborrecibles sea conocido por nuevos lectores? ¿O, por el contrario -por aquello de que los pueblos que olvidan se condenan a repetir la misma historia-, el título debería seguirse exhibiendo, de modo tal que la humanidad recuerde siempre lo que pasó y conozca qué ideología llevó al asesinato sistemático de millones de personas -en su mayoría, de la comunidad judía- y a la Segunda Guerra Mundial?
Hecha la presentación del debate, y tratándose de un tema tan sensible y polémico, nos gustaría conocer su opinión:Para usted, el libro Mi lucha de Hitler, ¿debería seguir a la venta?
La encuesta de este mes pregunta por ellos. A usted, lector, ¿la obra de qué autor ha logrado despertarle verdadero terror?