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"No puedo escribir mientras estoy ansiosa, porque hago
todo lo posible para que las horas pasen,
y escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en
partículas de segundos,
dando a cada una de ellas una vida insustituible."
Clarice Lispector (1927-1977),
escritora brasileña
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En
este número:
1. Editorial:
donde le contaremos de su primer regalo de Navidad
2. Recomendados del mes: donde
le daremos su primer regalo de Navidad
3. Foro:
donde le preguntaremos qué puede sumar usted
a ese regalo de Navidad
4.
Donde Tolstoi (ocupado en ideas más abstractas) defenderá el arte como medio de progreso
para
la humanidad
5.
Efemérides:
donde Horacio Quiroga regala trucos para escribir cuentos
(y nosotros seguimos regalando un audiolibro con un relato
suyo)
6. Direcciones
7. Suscripciones
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Otro año más llega al final, donde nos espera Navidad.
Uno querría dedicar las energías que le quedan a alcanzar
medianamente entero el 31 o a realizar el balance de lo que
fue este año y de lo que queremos para nosotros en el que
viene. Pero lo
que se impone en estos días es dejar de lado toda otra tarea
que no sea preparar los festejos inminentes y
ocuparse del ritual -que, a esta altura del mes, con el
hormigueo humano en los centros comerciales y las largas
colas en cada negocio, se vuelve fatigoso y agotador- de la
compra de regalos.
Nosotros nos hemos adelantado a esto a ver si podemos
ayudarlos. Por un lado, con una opción original y simple para
hacer regalos. Les ofrecemos la posibilidad de regalar a sus
seres queridos y conocidos alguno de los libros de
LibrosEnRed. Se trata de
libros que son gratuitos para usted y que usted puede enviar al correo
electrónico de quien desee en cuestión de minutos solamente.
Contamos con decenas de títulos, la mayoría de ellos,
clásicos de la literatura, que ofrecemos en formato ebook
o audiolibro. Para investigar esta posibilidad (y
tenga en cuenta que puede regalar todos los libros que desee
y a cuantos desee) sólo tiene que ingresar
aquí y seguir las sencillas
instrucciones.
Pero además pensamos en otra cosa. Inspirados en el tema de
los regalos, armamos un obsequio para ustedes que
está compuesto, de algún modo, de pequeños regalos, es decir, de
reconocimientos de los autores a quienes inspiraron de una
forma u otra su libro: una antología de dedicatorias.
Entre otras cosas que aparecen en las citas de la
antología, las dedicatorias son formas delicadas de la gratitud y
anticipos del talento del autor para valerse del
lenguaje. Pocos escritores se sustraen al encanto de
dedicar su libro y por eso es que la historia de la literatura está llena de
dedicatorias memorables. Nosotros recopilamos algunas de ellas. En la sección de
Recomendados, encontrará el ebook de
regalo.
¡Que disfruten mucho lo que queda de este año y comiencen de la mejor
forma el 2009!
Editorial
LibrosEnRed
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La parrilla invertida (el corazón de
Felipe II)
Mariano Rivera Cross
Novela histórica
A través de la fusión de un punto vista omnisciente, que
cuenta linealmente la fábula, y la primera persona del
propio Rey que en su diario personal revela su mundo
interior -comenzado en su vejez en el retiro de la Real
Basílica de San Lorenzo-, la novela expone al lector la
visión profunda de los tormentos y complejos personales
del monarca Felipe II desde el nacimiento hasta la
muerte. Se destacan los capítulos que narran los amores
del monarca con su amante Isabel de Ossorio.
Esta novela, eminentemente psicológica, aporta al mundo de
la ficción y de la historia el esclarecimiento de los
motivos de Felipe II para construir la Real Basílica
de San Lorenzo en la sierra de Guadarrama a los pies del
monte Abantos -en detrimento de la finca del Quexijal,
donde querían los frailes jerónimos-, a pocos kilómetros
de la Torre de los Ossorio, donde edificó aposentos reales
y casa con patio toscano para retiro y descanso de los
hermanos jerónimos. Su fin era el de estar cerca de su
verdadero amor y sostén psicológico.
La narración está fundamentada rigurosamente en los
datos de decenas de libros y cientos de artículos,
entre los que destacan los pertenecientes a Alexandre
Parker, Henry Kremen y los del profesor de Historia
Moderna de España en la UNED de Madrid, especialista en
Felipe II, Gregorio Sánchez Meco.
Mariano Rivera Cross
nació el 11 de octubre de 1945, en Jerez de la Frontera,
provincia de Cádiz (España). Es licenciado en Literatura
Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha
llevado a cabo estudios de Arte Dramáticos en la RESAD de
Madrid. Es catedrático de Lengua y Literatura Españolas en
Instituto de Enseñanza Secundaria "Padre Luis Coloma" de
Jerez de la Frontera.
Ha publicado los siguientes libros de poesía: Siluetas
Verticales (Colección El Ermitaño. El Puerto de Santa
María, 1996) y Dioses y héroes en retirada (Premio
de Poesía Tomás Morales 2006. Departamento de Ediciones
del Cabildo de Gran Canaria, 2007); los libros de teatro
Offmóvil I. Añicosmos y Entremesiglos (Ed. Altazor,
Lima, 1999), Offmóvil II. Añicosmos y Entremesiglos
(Ed. Altazor, Lima, 2001) y Offmóvil III. Añicosmos y
Entremesiglos (Ed. Altazor, Lima, 2002), y la novela
Dulce virus de la transición
(LibrosEnRed,
2004). Asimismo, es autor de una larga lista de libros de
poesía y novelas aún inéditos.

Cuando estuvimos muertos. Abusos
sexuales en la infancia
Joan Montané
Psicología, Psiquiatría y
Psicoanálisis
Si has sufrido abusos, es posible que al leer estas
líneas sientas unas punzadas en el estómago. Quizá lo
recuerdes bastante bien... y no tengas interés alguno en
revivirlo. Es demasiado incómodo y turbador. Prefieres
creer que no te ha afectado y que tu vida es tan normal
como la de cualquier persona.
Si no has sufrido abusos, puedes pensar que este no es
tu problema y que nada tiene que ver contigo...
La cuestión es que una de cada cuatro mujeres y uno de
cada seis hombres han sufrido abusos sexuales en su
infancia. ¿A cuántas personas de esas conoces?
Joan Montané Lozoya
nació en Barcelona en 1962. En el 2001 adquirió plena
conciencia de haber sido víctima de abuso sexual
infantil así como de las graves secuelas que ello
comporta. A partir de aquel momento no sólo se preocupó
de su propia recuperación, sino de investigar a fondo un
asunto sobre el cual existe una escasa información así
como pocos recursos dirigidos a las personas adultas
sobrevivientes de A.S.I.
Sus experiencias y las de tantos compañeros confluyen en
este libro, tan duro como inevitable, pero también
esperanzador, pues nos demuestra que siempre hay una luz
al final del túnel.
Libro de regalo:
Palabras dedicadas

Cómo
agradecen los escritores a quienes inspiran sus libros
Antología de dedicatorias que merecen su propio volumen.
(Se trata de un archivo LIT,
que se abre con el programa Microsoft Reader; si aún no lo
tiene, este programa puede bajarse gratuitamente de:
http://www.microsoft.com/reader/es/downloads/pc.asp)
... ¡que
lo disfruten!
¿Usted
también escribe? Poesía, ensayo, relatos, novelas...
Sea parte de nuestro catálogo.
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propuestas de edición.
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Como verán en la antología, las hay
afectivas; las hay a personas reales, imaginarias o ya
desaparecidas; las hay animadas por el deseo de
agradecer, de enaltecer o de desafiar. Hay muchas clases
de dedicatorias, pero ¿cuáles son sus preferidas o
aquellas que le resultan dignas de destacar?
En esta sección
los invitamos a copiarnos las dedicatorias de libros que
les gustaron y a juntar entre todos la antología más
grande de dedicatorias dignas de recordar. Por favor,
agréguenlas aquí.
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"El arte es, como la palabra, uno de los instrumentos
de unión entre los hombres, y, por consiguiente, de progreso,
es decir, la marcha progresiva de la humanidad hacia la dicha.
La palabra permite a las generaciones nuevas conocer cuánto
han aprendido, por la experiencia y la reflexión, las
generaciones precedentes y los más sabios de sus
contemporáneos; el arte permite a las generaciones nuevas
experimentar los mismos sentimientos que han experimentado las
precedentes, y los mejores de sus contemporáneos. Y de la
misma manera que se verifica la evolución de los
conocimientos, cuando los conocimientos reales y útiles
substituyen a los caducos, igual se genera la evolución de los
sentimientos por medio del arte. Los sentimientos inferiores,
menos buenos o menos útiles para la dicha del hombre, son
substituidos sin cesar por mejores sentimientos, más útiles
para aquella dicha. Tal es el destino del arte. Y, por
consiguiente, el arte, en cuanto a su contenido, es mejor
cuando mejor cumple aquel destino, y es menos bueno, cuando lo
cumple menos bien.
Luego, la valuación de los sentimientos, o sea la
distinción entre los que son buenos y los que son malos para
la dicha del hombre, es obra de la conciencia religiosa de una
época. En todas las épocas históricas y en todas las
sociedades, existe una concepción superior -propia de cada
época- del sentido de la vida, y ella es la que determina el
ideal de felicidad, hacia el cual tienden cada época y cada
sociedad. Esta concepción constituye la conciencia religiosa.
Y esta conciencia se encuentra siempre expresada con claridad
por algunos hombres escogidos, mientras que el resto de sus
contemporáneos la sienten con mayor o menor intensidad. Nos
parece, a veces, que esta conciencia falta en ciertas
sociedades; pero, en realidad, no es que falte, es que no
queremos verla, porque no está de acuerdo con nuestra peculiar
manera de vivir."
*León Tolstoi (1828-1910) fue
destacado escritor ruso, autor de obras extraordinarias como
Ana Karenina y
La guerra y la paz.
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El...
| 24
de diciembre de 1881 nace el escritor
español Juan Ramón Jiménez.
| 26
de diciembre de 1989 muere Samuel
Beckett, poeta, novelista y destacado dramaturgo del
teatro del absurdo. De origen irlandés, en 1969 fue
galardonado con el Premio Nobel.
| 28
de diciembre de 1932 nace
Manuel Puig, escritor
argentino, gran innovador de la narrativa por su inclusión
de la técnica del pastiche y de registros de clase baja y
del interior en el lenguaje de sus personajes. Entre sus
obras, se destacan La traición de Rita Hayworth,
Boquitas pintadas, El beso de la mujer araña y
Pubis Angelical. Este día nacen, además, Pío
Baroja (en 1872) y Alberto Moravia, novelista
italiano (en 1907).
| 30
de diciembre de 1936 muere el filósofo y escritor español
Miguel de Unamuno.
| 31
de diciembre de 1878 nace el escritor uruguayo
Horacio
Quiroga, cuentista y poeta modernista. Escribió relatos de
terror y locura, en la mayoría de los casos, ambientados
en una naturaleza
exuberante (aquí
ofrecemos de regalo el audiolibro "La guerra de los
yacarés"), como se puede leer en Cuentos de la selva
(1918), Anaconda (1921) y Los desterrados (1925).
Quiroga es uno
de los primeros autores profesionales (es decir,
que intentan vivir de la escritura, que tienen una
conciencia clara de que escribir es un trabajo como otros
y que se preocupan por mejorar sus condiciones de trabajo,
asociándose entre sí y procurando aumentos) del Río de la
Plata. Esto queda evidenciado, al menos en lo que respecta
a que escribir es un oficio que implica el manejo hábil de
ciertas técnicas, pero no mucho más (no habría un aura...)
en este texto suyo:
La retórica
del cuento
En estas mismas columnas, solicitado cierta vez por
algunos amigos de la infancia que deseaban escribir
cuentos sin las dificultades inherentes por común a su
composición, expuse unas cuantas reglas y trucos,
que, por haberme servido satisfactoriamente en más de una
ocasión, sospeché podrían prestar servicios de verdad a
aquellos amigos de la niñez.
Animado por el silencio —en literatura el silencio es
siempre animador —en que había caído mi elemental
anagnosia del oficio, completéla con una nueva serie de
trucos eficaces y seguros, convencido de que uno por lo
menos de los infinitos aspirantes al arte de escribir,
debía de estar gestando en las sombras un cuento
revelador.
Ha pasado el tiempo. Ignoro todavía si mis normas
literarias prestaron servicios. Una y otra serie de trucos
anotados con más humor que solemnidad llevaban el título
común de "Manual del perfecto cuentista".
Hoy se me solicita de nuevo, pero esta vez con mucha más
seriedad que buen humor. Se me pide primeramente una
declaración firme y explícita acerca del cuento. Y luego,
una fórmula eficaz para evitar precisamente escribirlos en
la forma ya desusada que con tan pobre éxito absorbió
nuestras viejas horas.
Como se ve, cuanto era de desenfadada y segura mi posición
al divulgar los trucos del perfecto cuentista, es de
inestable mi situación presente. Cuanto sabía yo del
cuento era un error. Mi conocimiento indudable del oficio,
mis pequeñas trampas más o menos claras, solo han servido
para colocarme de pie, desnudo y aterido como una
criatura, ante la gesta de una nueva retórica del cuento
que nos debe amamantar.
"Una nueva retórica..." No soy el primero en expresar así
los flamantes cánones. No está en juego con ellos nuestra
vieja estética, sino una nueva nomenclatura. Para
orientarnos en su hallazgo, nada más útil que recordar lo
que la literatura de ayer, la de hace diez siglos y la de
los primeros balbuceos de la civilización, han entendido
por cuento.
El cuento literario, nos dice aquella, consta de los
mismos elementos sucintos que el cuento oral, y es como
éste el relato de una historia bastante interesante y
suficientemente breve para que absorba toda nuestra
atención.
Pero no es indispensable, adviértenos la retórica, que el
tema a contra constituya una historia con principio, medio
y fin. Una escena trunca, un incidente, una simple
situación sentimental, moral o espiritual, poseen
elementos de sobra para realizar con ellos un cuento.
Tal vez en ciertas épocas la historia total —lo que
podríamos llamar argumento— fue inherente al cuento mismo.
"¡Pobre argumento! —decíase—. ¡Pobre cuento!" Más tarde,
con la historia breve, enérgica y aguda de un simple
estado de ánimo, los grandes maestros del género han
creado relatos inmortales.
En la extensión sin límites del tema y del procedimiento
en el cuento, dos calidades se han exigido siempre: en
el autor, el poder de transmitir vivamente y sin
demoras sus impresiones; y en la obra, la soltura, la
energía y la brevedad del relato, que la definen.
Tan específicas son estas cualidades, que desde las
remotas edades del hombre, y a través de las más hondas
convulsiones literarias, el concepto del cuento no ha
variado. Cuando el de los otros géneros sufría según las
modas del momento, el cuento permaneció firme en su
esencia integral. Y mientras la lengua humana sea nuestro
preferido vehículo de expresión, el hombre contará
siempre, por ser el cuento la forma natural, normal e
irreemplazable de contar.
Extendido hasta la novela, el relato puede sufrir en su
estructura. Constreñido en su enérgica brevedad, el cuento
es y no puede ser otra cosa que lo que todos, cultos e
ignorantes, entendemos por tal.
Los cuentos chinos y persas, los grecolatinos, los árabes
de las
Mil y una noches, los del
Renacimiento italiano, los de Perrault, de
Hoffmann, de
Poe, de Merimée de
Bret-Harte, de Verga, de
Chéjov,
Maupassant, de
Kipling, todos ellos son
una sola y misma cosa en su realización. Pueden
diferenciarse unos de otros como el sol y la luna. Pero el
concepto, el coraje para contar, la intensidad, la
brevedad, son los mismos en todos los cuentistas de todas
las edades.
Todos ellos poseen en grado máximo la característica de
entrar vivamente en materia. Nada más imposible que
aplicarles las palabras: "Al grano, al grano..."
con que se hostiga a un mal contador verbal. El cuentista
que "no dice algo", que nos hace perder el tiempo, que lo
pierde él mismo en divagaciones superfluas, puede verse a
uno y otro lado buscando otra vocación. Ese hombre no ha
nacido cuentista.
Pero ¿si esas divagaciones, digresiones y ornatos sutiles,
poseen en sí mismos elementos de gran belleza? ¿Si ellos
solos, mucho más que el cuento sofocado, realizan una
excelsa obra de arte?
Enhorabuena, responde la retórica. Pero no constituyen un
cuento. Esas divagaciones admirables pueden lucir en un
artículo, en una fantasía, en un cuadro, en un ensayo, y
con seguridad en una novela. En el cuento no tienen
cabida, ni mucho menos pueden constituirlo por sí solas.
Mientras no se cree una nueva retórica, concluye la vieja
dama, con nuevas formas de la poesía épica, el cuento es y
será lo que todos, grandes y chicos, jóvenes y viejos,
muertos y vivos, hemos comprendido por tal. Puede el
futuro nuevo género ser superior, por sus caracteres y sus
cultores, al viejo y sólido afán de contar que acucia al
ser humano. Pero busquémosle otro nombre.
Tal es la cuestión. Queda así evacuada, por boca de la
tradición retórica, la consulta que se me ha hecho.
En cuanto a mí, a mi desventajosa manía de entender el
relato, creo sinceramente que es tarde ya para perderla.
Pero haré cuanto esté en mí para no hacerlo peor.
| 2
de enero de 1865 nace
Ruyard Kipling, novelista y poeta
inglés. Nació en Bombay (1865-1936), y fue autor de
relatos de ambientación asiática (El libro de la jungla,
Kim). Se lo recuerda como el poeta del imperialismo anglosajón.
Obtuvo el Premio Nobel en 1907.
| 7
de enero de 1986 muere
Juan Rulfo, escritor mexicano,
autor de una de las novelas más importantes en cuanto a
calidad e influencia posterior de la literatura
latinoamericana: Pedro Páramo.
| 13
de enero de 1898, el escritor francés
Emilio Zola lanzó el
Yo acuso en el diario
parisino La Aurora, que alcanzó 300 000 ventas. Se
trató de una carta abierta al presidente de la República
Francesa por una de las víctimas de la intolerancia racial
más notoria, Alfred Dreyfus, oficial francés de
artillería, de padres judíos. En 1894, Dreyfus era miembro
del Estado General francés y fue falsamente acusado de
traición y condenado a prisión perpetua.
En 1941, muere James Joyce, escritor irlandés.
| 18
de enero de 1867 nace Rubén Darío, poeta y escritor
nicaragüense.
| 19
de enero de 1809 nace el escritor norteamericano
Edgar Allan Poe, quien aplicó
sistemáticamente en sus cuentos una técnica de la
sensación llevada hasta los límites de lo morboso. Entre sus
obras están Narraciones extraordinarias (1840) y El cuervo (1845).
| 22
de enero de 1788 nace el poeta inglés George Lord Byron.
¿Nos quiere recordar alguna efeméride?
Envíenos su
efeméride a
http://www.librosenred.com/mensajes.aspx
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