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Boletín de LibrosEnRed Nº 61
 24 de febrero de 2006
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"El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos."
Salvador Dalí (1904-1989), pintor español

En este número:

01



Cuando un libro resulta un fenómeno de ventas, genera una onda expansiva en el mercado editorial
. Apenas unos meses después del boom, empiezan a publicarse títulos que amplían o explican el tema en cuestión. Surgen así volúmenes pretendidamente históricos, que aseguran situar en contexto los hechos relatados. Se lanzan enciclopedias que ordenan los personajes y los lugares creados por el libro. Se recopilan ilustraciones inspiradas en la historia o se escribe la biografía oculta de su autor.

También aparecen libros que polemizan con el texto original, muchos de los cuales ponen sobre la mesa debates que exceden el ámbito exclusivamente literario. Tal es el caso de Harry Potter: el bien o el mal, de la escritora alemana -y católica devota- Gabriele Kuby.

La tesis del libro retoma la evaluación que el Papa Benedicto XVI hizo de la saga Potter en 2003, cuando todavía era el cardenal Joseph Ratzinger. Según cartas que se transcriben, sostuvo entonces que estos libros seducían a los jóvenes lectores de manera subliminal y que distorsionaban "la cristiandad en el alma" antes de que pueda desarrollarse.

Hace pocos días,
el Opus Dei de Roma difundió un comunicado de prensa con motivo del próximo estreno de El código da Vinci. Después de denunciar que el film ofrece una imagen distorsionada de la Iglesia, alienta a los fieles a responder de forma "serena y constructiva", limitándose a difundir las buenas acciones o iniciativas que la institución promueve. Los firmantes aseguran no buscar polémica ni boicot (recordemos que las críticas vaticanas al libro, en el momento de lanzamiento, no lograron más que darle una extraordinaria publicidad) y terminan pidiendo con énfasis, a los responsables de la edición final de la película, que omitan las menciones ofensivas a los católicos.

En este tipo de enfrentamientos parece inevitable pensar que ambas partes tienen un poco de razón. Porque hay dos valores en juego: el de la libertad creativa o de expresión y el del respeto a los cultos de otros, y por eso el tema es complejo. Creemos que es una buena idea analizarlo a fondo y entre todos: lo invitamos sumarse al debate en el foro de opinión.


Vamos al Acertijo:

¡Sí! Se trataba de Kafka, como la mayoría de los participantes supusieron. Aquí presentamos el acertijo de hoy:

En una entrevista publicada recientemente, un escritor respondió lo que sigue a la pregunta de cómo será la novela del futuro:

"Quiero contestarle con algo que dejó escrito Bolaño:
'Entonces ¿qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido:
saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío,
saber que la literatura básicamente es un oficio peligroso.
Correr por el borde del precipicio: a un lado el abismo sin fondo,
y al otro las caras que uno quiere, las sonrientes caras que uno quiere,
y los libros, y los amigos y la comida'."

¿Quién fue?

Si imagina por quién preguntamos, ingrese la respuesta en nuestro formulario de consultas.
Si tiene dudas, espere la próxima pista el lunes 6 de marzo, aquí.

Estará participando por dos ejemplares digitales a su elección.

Hasta el mes que viene,

Editorial LibrosEnRed




02

 

tapa


     Lucrecia y la rata

     Antonio Pavón (lea la entrevista a fondo aquí)

     Novelas


En Las Hilandarias, un pueblo de Andalucía occidental, Lucrecia y la Rata Gris miden sus fuerzas en un combate singular. Otros personajes (Tomasa, Alfonso "Jardincito", el Muecas, Isco, la Filósofa...) que toman partido por una de las dos protagonistas, participan por acción, omisión o contemplación en el desarrollo de esta historia cuyo desenlace, trágico, como no podía ser menos, está cantado. Lucrecia y la rata es el fruto de la experiencia vital (en la que se incluyen, por supuesto, las lecturas) del autor. No es una obra paródica ni satírica sino una reflexión bienhumorada sobre el ser humano, contada en clave de fábula.

Antonio Pavón se licenció en Filología Moderna, pero -como cuenta en la entrevista- con el tiempo abandonó el mundo académico para volcarse a la enseñanza de una lengua extranjera y, sobre todo, a escribir. En el ámbito literario, ha publicado poemas y relatos en revistas locales.


tapa
     La salud. Cómo recuperarla y cómo conservarla


     Jesús Escamilla   

     Ciencias de la Salud


Exposición científica sobre el método curativo desarrollado, y empleado con éxito, por el autor. La obra da unas breves ideas sobre el origen del ser humano y de su anatomía. Partiendo de estas premisas, explora de forma científica y con razonamientos claros las formas de vida, sus posibles enfermedades y el modo de evitarlas, así como, si ya se han instaurado, el tratamiento adecuado para su curación completa.

El tratamiento de características naturistas ya ha demostrado ser sencillo, de fácil comprensión y de resultados espectaculares aún en los casos más difíciles. Se trata de un manual claro y accesible, útil tanto para especialistas como para lectores sin preparación específica, que sólo pretendan cuidar mejor de su salud.

El autor, que es ingeniero químico, estudió Medicina y se especializó en naturopatía. Siguió sus estudios en el instituto, de inspiración y origen alemanes, "Heil Practiker". En el año 1990, abandonó por completo sus trabajos como ingeniero químico y abrió consulta como médico naturista, saber gracias al cual logró curaciones brillantes en casos particularmente difíciles. En la actualidad está jubilado y se dedica a compartir sus conocimientos.
 

tapa


     Papíroz

     Nicolás Kouzouyan

     Poesía


Papíroz es la piel que ha envuelto a Nicolas Kouzouyan en los siete años que recorren sus páginas. Es una obra cautivante y totalmente explosiva, que condensa y sintetiza todo el torbellino de emociones que ha perseguido al autor y que lo ha llevado a convertir cielo e infierno en versos de fácil acceso.

Olvidó tabúes, exorcizó a todos los demonios que lo han abrumado desde siempre y exaltó el poder de la palabra, de la poesía como filosofía de vida (y de muerte), como herramienta de cambio (interno y externo) y como radical respuesta a todo lo que nos rodea.

Se trata de una escritura con sello propio. Pero, a pesar de que el mismo autor se considera ajeno a la poesía contemporánea, se pueden leer entre sus versos las huellas de ciertos grandes poetas y escritores del siglo XX como Juan Carlos Onetti, Alejandra Pizarnik, Federico García Lorca, Silvia Plath y hasta el propio Charles Bukowski. Nada queda sin decirse. Nada sin mostrarse. Kouzouyan dispara dardos venenosos hacia todo lo que le parece que está mal, destruyendo todo lo que le fue establecido y rehaciéndose caprichosamente una y otra vez, abusando de la soledad y viviendo en silencios de asfixiante locura, mientras el ritmo alucinante de las palabras se manifiesta a través de la crítica corrosiva, la ironía y la confesión absoluta.

Nacido en Montevideo en 1980, Nicolás Kouzouyan ha publicado sus primeros versos en la colección Letras de Babel, que se imprimió en Uruguay, en 2004.

 

El clásico de regalo

En busca del sol poniente, de Lovecraft, es un relato alucinado y una de las pocas narraciones largas del influyente autor de literatura fantástica.

tapa 

     Colección: Relatos

 

 


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3. Foros
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FORO DE OPINIÓN

Las críticas de la Iglesia a Harry Potter o al Código da Vinci y la reacción musulmana ante la publicación de las caricaturas de Mahoma, pueden pensarse como la misma problemática. El eje del debate parece ser: la literatura (o el arte en general), ¿puede hablar impunemente sobre todo? La religión, por su parte, ¿tiene derecho a censurar expresiones culturales? ¿Qué opinan ustedes?

Clic aquí para ingresar al Foro de opinión

FORO DE ESCRITORES

No pecaremos de originales. Pecaremos de plagiarios. Debemos reconocer que la consigna de hoy puede resultar bastante trillada.

Pero es que es el mes de Cortázar (el 12 se cumplieron 22 años de su muerte; desde estos días hasta el 23 de abril, se realizará en Madrid un conjunto de eventos centrados en su figura) y se trata de una consigna estimulante y muy atractiva para cumplir: redactar instrucciones al modo cortazariano.

¿Recuerdan esos textos, las instrucciones para dar cuerda un reloj, para cantar, para subir las escaleras? Por las dudas, traemos uno a colación, el que enseña a llorar: 

"Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos."

Esperamos sus instrucciones.

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4. Consejos a los jóvenes literatos (Charles Baudelaire*)
04



"Los preceptos que se van a leer son fruto de la experiencia; la experiencia implica una cierta suma de  equivocaciones; y como cada cual las ha cometido –todas o poco menos-, espero que mi experiencia será verificada por la de cada cual.

I - DE LA SUERTE Y DE LA MALA SUERTE EN LOS COMIENZOS

Los jóvenes escritores que hablando de un colega novel dicen con acento matizado de envidia: "¡Ha comenzado bien, ha tenido una suerte loca!", no reflexionan que todo comienzo está siempre precedido y es el resultado de otros veinte comienzos que no se conocen.

...creo más bien que el éxito es, en una proporción aritmética o geométrica, según la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista. Hay una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones espontáneas y milagrosas jamás.

Los que dicen: "Yo tengo mala suerte" son los que todavía no han tenido suficientes éxitos y lo ignoran.


II - DE LOS SALARIOS

Por hermosa que sea una casa es ante todo -y antes de que su belleza quede demostrada- tantos metros de frente por tantos de fondo. De igual modo la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo una serie de columnas escritas; y el arquitecto literario, cuyo sólo nombre no es una probabilidad de beneficio, debe vender a cualquier precio.

Hay jóvenes que dicen: "Ya que esto vale tan poco, ¿para qué tomarse tanto trabajo?". Hubieran podido entregar trabajo del mejor; y en ese caso sólo hubieran sido estafados por la necesidad actual, por la ley de la naturaleza; pero se han estafado a sí mismos. Mal pagados, hubieran podido honrarse con ello; mal pagados, se han deshonrado.

Resumo todo lo que podría escribir sobre este asunto en esta máxima suprema, que entrego a la meditación de todos los filósofos, de todos los historiadores y de todos los hombres de negocios: "¡Sólo es con los buenos sentimientos con los que se llega a la fortuna!"

Los que dicen: "¡Para qué devanarse los sesos por tan poco!" son los mismos que más tarde quieren vender sus libros a doscientos francos el pliego, y rechazados, vuelven al día siguiente a ofrecerlo con cien francos de pérdida.

El hombre razonable es el que dice: "Yo creo que esto vale tanto, porque tengo genio; pero si hay que hacer algunas concesiones, las haré, para tener el honor de ser de los vuestros".


III - DE LAS SIMPATÍAS Y DE LAS ANTIPATÍAS

En amor como en literatura, las simpatías son involuntarias; no obstante, necesitan ser verificadas, y la razón tiene ulteriormente su parte.

Las verdaderas simpatías son excelentes, pues son dos en uno; las falsas son detestables, pues no hacen más que uno, menos la indiferencia primitiva, que vale más que el odio, consecuencia necesaria del engaño y de la desilusión.

Por eso yo admiro y admito la camaradería, siempre que esté fundada en relaciones esenciales de razón y de temperamento. Entonces es una de las santas manifestaciones de la naturaleza, una de las numerosas aplicaciones de ese proverbio sagrado: la unión hace la fuerza.

La misma ley de franqueza y de ingenuidad debe regir las antipatías. Sin embargo, hay gentes que se fabrican así odios como admiraciones, aturdidamente. Y esto es algo muy imprudente; es hacerse de un enemigo, sin beneficio ni provecho. Un golpe fallido no deja por eso de herir al menos en el corazón al rival a quien se le destinaba, sin contar que puede herir a derecha e izquierda a alguno de los testigos del combate.

Un día, durante una lección de esgrima, vino a molestarme un acreedor; yo lo perseguí por la escalera, a golpes de florete. Cuando volví, el maestro de armas, un gigante pacífico que me hubiera tirado al suelo de un soplido, me dijo: "¡Cómo prodiga usted su antipatía! ¡Un poeta! ¡Un filósofo! ¡Ah, que no se diga!". Yo había perdido el tiempo de dos asaltos, estaba sofocado, avergonzado y despreciado por un hombre más, el acreedor, a quien no había podido hacer gran cosa.

En efecto, el odio es un licor precioso, un veneno más caro que el de los Borgia, pues está hecho con nuestra sangre, nuestra salud, nuestro sueño ¡y los dos tercios de nuestro amor! ¡Hay que guardarlo avaramente!


IV - DEL VAPULEO

El vapuleo no debe practicarse más que contra los secuaces del error. Si somos fuertes, nos perdemos atacando a un hombre fuerte; aunque disintamos en algunos puntos, él será siempre de los nuestros en ciertas ocasiones.

Hay dos métodos de vapuleo: en línea curva y en línea recta, que es el camino más corto. (...) La línea curva divierte a la galería, pero no la instruye.

La línea recta consiste en decir: "El señor X... es un hombre deshonesto y además un imbécil; cosa que voy a probar" -¡y a probarla!-; primero..., segundo..., tercero... etc. Recomiendo este método a quienes tengan fe en la razón y buenos puños.

Un vapuleo fallido es un accidente deplorable, es una flecha que vuelve al punto de partida, o al menos, que nos desgarra la mano al partir; una bala cuyo rebote puede matarnos.


V - DE LOS MÉTODOS DE COMPOSICIÓN

Hoy por hoy hay que producir mucho, de modo que hay que andar de prisa; de modo que hay que apresurarse lentamente; pues es menester que todos los golpes lleguen y que ni un solo toque sea inútil.

Para escribir rápido, hay que haber pensado mucho; haber llevado consigo un tema en el paseo, en el baño, en el restaurante, y casi en casa de la querida. (...)

Cubrir una tela no es cargarla de colores, es esbozar de modo liviano, disponer las masas en tono ligero y transparentes. La tela debe estar cubierta -en espíritu- en el momento en que el escritor toma la pluma para escribir el título.

Se dice que Balzac ennegrece sus manuscritos y sus pruebas de manera fantástica y desordenada. Una novela pasa entonces por una serie de génesis, en los que se dispersa, no sólo la unidad de la frase, sino también la de la obra. Sin duda es este mal método el que da a menudo a su estilo ese no se qué de difuso, de atropellado y de embrollado, que es el único defecto de ese gran historiador.


VI - DEL TRABAJO DIARIO Y DE LA INSPIRACIÓN

(...)

Una alimentación muy sustanciosa, pero regular, es la única cosa necesaria para los escritores fecundos. Decididamente, la inspiración es hermana del trabajo cotidiano. Estos dos contrarios no se excluyen en absoluto, como todos los contrarios que constituyen la naturaleza. La inspiración obedece, como el hombre, como la digestión, como el sueño. (...) Si se consiente en vivir en una contemplación tenaz de la obra futura, el trabajo diario servirá a la inspiración, como una escritura legible sirve para aclarar el pensamiento, y como el pensamiento calmo y poderoso sirve para escribir legiblemente, pues ya pasó el tiempo de la mala letra.


VII - DE LA POESÍA

En cuanto a los que se entregan o se han entregado con éxito a la poesía, yo les aconsejo que no la abandonen jamás. La poesía es una de las artes que más reportan; pero es una especie de colocación cuyos intereses sólo se cobran tarde; en compensación, muy crecidos.

Desafío a los envidiosos a que me citen buenos versos que hayan arruinado a un editor.

(...) ¿Por lo demás, qué tiene de sorprendente, puesto que todo hombre sano puede pasarse dos días sin comer, pero nunca sin poesía?

El arte que satisface la necesidad más imperiosa será siempre el más honrado.


VIII - DE LOS ACREEDORES

(...) Que el desorden haya acompañado a veces al genio, lo único que prueba es que el genio es terriblemente fuerte; por desgracia, para muchos jóvenes, ese título expresaba no un accidente, sino una necesidad.

Yo dudo mucho que Goethe haya tenido acreedores (...). No tengan acreedores jamás; a lo sumo, hagan como si los tuvieran, que es todo lo que puedo permitirles.


IX - DE LAS QUERIDAS

Si quiero acatar la ley de los contrastes, que gobierna el orden moral y el orden físico, me veo obligado a ubicar entre las mujeres peligrosas para los hombres de letras, a la mujer honesta, a la literata y a la actriz; la mujer honesta, porque pertenece necesariamente a dos hombres y es un mediocre pábulo para el alma despótica de un poeta; la literata, porque es un hombre fallido; la actriz, porque está barnizada de literatura y habla en "argot"; en fin, porque no es una mujer en toda la acepción de la palabra, ya que el público le resulta algo más preciosos que el amor.

(...) Porque todos los verdaderos literatos sienten horror por la literatura en determinados momentos, por eso, yo no admito para ellos -almas libres y orgullosas, espíritus fatigados que siempre necesitan reposar al séptimo día-, más que dos clases posibles de mujeres: las bobas o las mujerzuelas, la olla casera o el amor.

-Hermanos, ¿hay necesidad de exponer las razones?

15 de abril de 1846


*Charles Baudelaire fue poeta, crítico y traductor (Francia, 1821-1867). Se lo tiene por uno de los autores más influyentes del siglo XIX. Recibió el apodo de poeta maldito por su vida bohemia y plena de excesos.

 

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1. Usted es licenciado en Filología Moderna. ¿Cómo ha influido esta formación académica en su escritura? ¿Qué diferencia encuentra entre estas dos maneras de aproximarse a la literatura?

Mi formación académica me ha proporcionado un conocimiento formal de la literatura, que para todo escritor es necesario. Pero pronto me percaté de que ni mis intereses ni mis inclinaciones iban por ahí (esta fue la razón de que me inclinase por la enseñanza del francés y no de la lengua y de la literatura española, como en un principio había previsto).

De la literatura me atrae más el aspecto creativo que el académico. Este segundo aspecto, a mi juicio, se circunscribe a un ámbito limitado, mientras que el primero engloba o puede englobar prácticamente todo (la literatura como creación, como conocimiento, como forma de estar en el mundo, como terapia, como pasatiempo, como vía de escape... incluso como oficio). Resumiendo, la literatura, en tanto que metáfora de la existencia, es algo vivo y ese es el sentido fundamental que tiene para mí.

2. Por su trayectoria como escritor, parece haber cultivado siempre las formas breves de la literatura: relatos, poemas. ¿Por qué elige estos géneros?

Es cierto que he cultivado estos dos géneros, pero también la novela. De hecho, tengo escritas varias, aunque la única que he publicado hasta ahora ha sido Lucrecia y la rata.

No hay por mi parte una elección deliberada de tal o cual forma literaria. Empecé escribiendo poesía, pero pronto escribí también cuentos, diarios. Incluso mi primera novela data de fecha temprana (se titula Con todo mi amor y la presenté en su día a un premio literario). Según mi experiencia, cada impulso creador (o cada respuesta creativa) viene acompañada de su propia forma. A veces se trata de un verso que revolotea, entonces se escribe un poema. Otras surge la prosa, casi podría decir, por sí sola.

3. ¿Qué escritores le gustan? ¿De qué autores ha aprendido recursos del oficio?

A lo largo de mi vida he leído y admirado a muchos autores. A Pío Baroja, durante mi juventud, por ejemplo. Podría citar a muchos novelistas del siglo XIX y principios del XX: Flaubert, Stendhal, Clarín, Pardo Bazán, Varela, Eça de Queirós, Tolstoi, Dostoievski, etc. No tengo ningún autor fetiche y de cada uno de los que he nombrado (y de otros que se han quedado en el tintero) podría alegar una buena serie de razones que avalase mi elección. No vale la pena, creo.

Como me suelo interesar por un autor o tema por rachas, confesaré que últimamente leo novela negra, sobre todo anglosajona y además escrita en su mayor parte por mujeres (Ruth Rendell o Barbara Vine, Minette Walters, Donna Leon, Patricia Cornwell, entre otras). Pero no quiero irme completamente por las ramas y voy a citar a dos escritores que considero dos grandes maestros. Uno de ellos es Octavio Paz en su vertiente de ensayista. El otro es Juan Ramón Jiménez; para mí uno de los poetas más grandes en lengua española. En Lucrecia y la rata le rindo un modesto homenaje, cuando la Rata Gris, ebria de felicidad, se pone a bailar y a cantar.

4. ¿Cuáles son sus próximos proyectos editoriales? ¿Tiene pensado un nuevo libro?

Actualmente estoy atareado con otra novela, de la que llevo redactados tres capítulos. Pero mi escritura es más bien lenta y, si a esta circunstancia le añadimos las interferencias exteriores, me temo que este proyecto va para largo. Me gustaría publicar algo de lo que ya tengo escrito (poesía, relatos o tal vez otra novela), lo cual supondría una revisión de ese material y el abandono temporal del trabajo que en este momento traigo entre manos. Razones por las cuales en un futuro inmediato no me planteo gran cosa.

*Antonio Pavón (España, 1954) es licenciado en Filología Moderna. Actualmente imparte clases de francés en un instituto de enseñanza media de San José de la Rinconada. En el ámbito literario, ha publicado poemas y relatos en revistas locales.

 

05


El...


       2
de febrero de 1882 nace James Joyce, escritor irlandés, autor de Ulises, Dublineses y Finnegans Wake


      7 de febrero de 1812 nace el novelista inglés Charles Dickens, autor de algunos de los clásicos del siglo XIX: Los documentos póstumos del club Pickwick (1837), David Copperfield (1849) y Grandes esperanzas (1861), obra cumbre en su trayectoria. 

      |  10 de febrero de 1755 muere Charles-Louis de Secondat, barón de Montesquieu, escritor político francés. En 1898, nace Bertolt Brecht, escritor, dramaturgo y compositor alemán.

Muere, en 1952, Macedonio Fernández, escritor, poeta y autor de textos humorístico-filosóficos, como muestra el relato que sigue, "El zapallo que era cosmos": 

Érase un zapallo creciendo solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin remedios fue desarrollándose con el agua natural y la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida. Su historia íntima nos cuenta que iba alimentándose a expensas de las plantas más débiles de su contorno, darwinianamente; siento tener que decirlo, haciéndolo antipático. Pero la historia externa es la que nos interesa, esa que sólo podrían relatar los azorados habitantes del Chaco que iban a verse envueltos en la pulpa zapallar, absorbidos por sus poderosas raíces.

La primera noticia que se tuvo de su existencia fue la de los sonoros crujidos del simple natural crecimiento. Los primeros colonos que lo vieron habrían de espantarse, pues ya entonces pesaría varias toneladas y aumentaba de volumen instante a instante. Ya medía una legua de diámetro cuando llegaron los primeros hacheros mandados por las autoridades para seccionarle el tronco, ya de doscientos metros de circunferencia; los obreros desistían más que por la fatiga de la labor por los ruidos espeluznantes de ciertos movimientos de equilibración, impuestos por la inestabilidad de su volumen que crecía por saltos.

Cundía el pavor. Es imposible ahora aproximársele, porque se hace el vacío en su entorno, mientras las raíces imposibles de cortar siguen creciendo. En la desesperación de vérselo venir encima, se piensa en sujetarlo con cables. En vano. Comienza a divisarse desde Montevideo, desde donde se divisa pronto lo irregular nuestro, como nosotros desde aquí observamos lo inestable de Europa. Ya se apresta a saberse el Río de la Plata.

Como no hay tiempo de reunir una conferencia panamericana -Ginebra y las cancillerías europeas están advertidas-, cada uno discurre y propone lo eficaz. ¿Lucha, conciliación, suscitación de un sentimiento piadoso en el Zapallo, súplica, armisticio? Se piensa en hacer crecer otro zapallo en el Japón, mimándolo para apresurar al máximo su prosperación, hasta que se encuentren y se entredestruyan, sin que, empero, ninguno sobrezapalle al otro. ¿Y el ejército?

Opiniones de los científicos; qué pensaron los niños, encantados seguramente; emociones de las señoras; indignación de un procurador, entusiasmo de un agrimensor y de un toma-medidas de sastrería; indumentaria para el Zapallo; una cocinera que se le planta delante y lo examina, retirándose una legua por día; un serrucho que siente su nada. ¿Y Einstein?; frente a la Facultad de Medicina alguien que insinúa: ¿purgarlo? Todas estas primeras chanzas habían cesado. Llegaba demasiado urgente el momento en que lo que más convenía era mudarse adentro. Bastante ridículo y humillante es el meterse en él con precipitación, aunque se olvide el reloj o el sombrero en alguna parte y apagando previamente el cigarrillo, porque ya no va quedando mundo fuera del zapallo.

(...) ¿Qué puede herirlo ya? Es cuestión de que el Zapallo se sirva sus últimos apetitos para su sosiego final. Apenas le faltan Australia y Polinesia.

Perros que no vivían más que quince años, zapallos que apenas resistían uno y hombres que raramente llegaban a los cien… ¡Así es la sorpresa! Decíamos: es un monstruo que no puede durar. Y aquí nos tenéis adentro. ¿Nacer y morir para nacer y morir…?, se habrá dicho el Zapallo: ¡oh, ya no! El escorpión, cuando se siente inhábil o en inferioridad se pica a sí mismo y se aniquila, parte al instante al depósito de la vida escorpiónica para su nueva esperanza de perduración; se envenena sólo para que le den vida nueva. ¿Por qué no configurar el Escorpión, el Pino, la Lombriz, el Hombre, la Cigüeña, el Ruiseñor, la Hiedra, inmortales? Y por sobre todos el Zapallo, Personación del Cosmos, con los jugadores de póker viendo tranquilamente y alternando los enamorados, todo en el espacio diáfano y unitario del Zapallo.

Practicamos sinceramente la Metafísica Cucurbitácea. Nos convencimos de que, dada la relatividad de las magnitudes todas, nadie de nosotros sabrá nunca si vive o no dentro de un zapallo y hasta dentro de un ataúd y si no seremos células del Plasma Inmortal. Tenía que suceder: Totalidad todo Interna, Limitada, Inmóvil (sin Traslación), sin Relación, por ello sin Muerte.

Parece que en estos últimos momentos, según coincidencia de signos, el Zapallo se alista para conquistar no ya la pobre Tierra, sino la Creación. Al parecer, prepara su desafío contra la Vía Láctea. Días más, y el Zapallo será el ser, la realidad y su Cáscara.

(El Zapallo me ha permitido que para vosotros -queridos cofrades de la Zapallería- yo escriba mal y pobre su leyenda y su historia.
Vivimos en ese mundo que todos sabíamos, pero todo en cáscara ahora, con relaciones sólo internas y, así, sin muerte.
Esto es mejor que antes.)

    
       24 de febrero de 1786 Wilhelm Grimm, escritor. En 1967, El cantar de Mio Cid, el manuscrito más valioso de la Biblioteca Nacional, es adquirido en 10 millones de pesetas por la Fundación Juan March

      26 de febrero de 1802 nace el escritor francés Víctor Hugo. Fallece Henry James, escritor estadounidense.

    
      
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