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Boletín de LibrosEnRed Nº 59
 22 de diciembre de 2005
trans

 
"La diferencia entre un escritor y alguien que no lo es
es que al primero le cuesta mucho escribir."

Thomas Mann (1875-1955), escritor alemán



En este número:

01


Estimados amigos:

Estos días de fin de año, inevitablemente, se escabullen a toda prisa entre compromisos y asuntos que han quedado pendientes. Por eso, nos gustó la idea de hacerles un regalo que les sirva para parar un poco, para detener la vorágine por un ratito: una nueva Trivia (como el año pasado), pero para jugar juntos. Ustedes desde su pantalla y nosotros, desde aquí.

El juego cuenta, esta vez, con diversas categorías (Deporte, Música y cine, Literatura, Política e Historia internacional, ¿Quién lo dijo? y Mix). Y con premio: quienes respondan bien a las diez preguntas que presenta cada área (todas las cuales incluyen opciones, algunas hasta pistas), podrán participar por el sorteo, el próximo 6 de enero, de 30 libros digitales, ¡a su elección!

El desarrollo es simple: para empezar, el jugador deberá elegir una de las categorías ingresando a través de la imagen correspondiente. Allí encontrará las diez preguntas sobre esa especialidad. La forma de elegir la respuesta que se considera correcta será cliquear sobre el pequeño círculo que está a la izquierda de cada opción.

Cuando se hayan respondido todas las preguntas de la categoría elegida, aparecerá un mensaje en la pantalla con el puntaje que se logró. Si el jugador acertó en todos los casos, se abrirá un formulario mediante el cual podrá participar por el sorteo. Si falló en alguna de las consignas, tendrá la opción de volver a recorrer la misma categoría o de probar suerte en otra.

Esperamos los mensajes de todos ustedes pidiendo el libro que los atraiga. Ganar puede llevar más de un juego, pero la diversión está garantizada:

Obtenga su Trivia haciendo clic aquí.
 


Vamos al Acertijo de este mes:

Inspector Japp, Felicity Lemon, Parker Pyne, Superintendente Battle, el Scotland Yard (hay figuras más famosas, pero mencionarlas sería demasiada ayuda)...

¿son personajes que aparecen en la vasta obra de qué escritora?

Pista:
Otro personaje es Ariadne Oliver, personaje destacado entre otros
porque comparte características con la propia autora.
 

Si imagina por quién preguntamos, ingrese la respuesta en nuestro formulario de consultas.
Si tiene dudas, espere la próxima pista el lunes 2 de enero, aquí.

Estará participando por dos ejemplares digitales a su elección.

Hasta el mes que viene,

Editorial LibrosEnRed
 

02

tapa1º. El gran juego, de Carlos Martín Pérez

La vida es un gran juego: conozca las reglas, introdúzcase en su tablero, y ¡a ganar! Hasta ahora, usted jugaba sin conocer las reglas. Es tiempo de no sólo conocerlas, sino de dominarlas: nada se le resistirá. Olvide los planteamientos morales y juegue para ganar. Este libro contiene poca teoría y muchos conocimientos de aplicación inmediata, abundantes ejemplos y enseñanzas. No todo el mundo es bueno, como se habrá dado cuenta a estas alturas: actúe en consecuencia. ¡Que la suerte lo acompañe en su Gran Juego!

 

tapa

2º. Estrategia y mente. El código del gran juego de Carlos Martín Pérez

Lo que aquí va a leer es la sabiduría destilada en milenios de estrategias y conocimiento de la mente humana. Seguir estas reglas no le asegurarán el éxito, pero ignorarlas le garantizarán el fracaso. Muchas personas pagaron con su vida o con su libertad el poder adquirir o expresar estos conocimientos. A usted le van a llegar con mucho menos esfuerzo y peligro. Sírvase de ellos para mejorar su vida.


 

tapa

3º. Excel y Contabilidad, de Arturo Efraín Ortiz

Con la ayuda de Microsoft Excel y este libro, usted podrá diseñar un sistema de contabilidad completamente ajustado a sus necesidades. El objetivo principal de este libro es adaptar el programa Microsoft Excel para los propósitos de la contabilidad (es decir, creación de las hojas necesarias para obtener el Diario, Mayor, Balance de Comprobación, Balance General y el Estado de Resultados). Paso a paso, el lector podrá ir construyendo un programa de contabilidad ajustado a sus requerimientos. Se familiarizará también con varias fórmulas y recursos de Microsoft Excel para lograr excelentes resultados dentro del campo contable.

 

tapa

4º. La hierba dulce. Historia, usos y cultivo de la Stevia Rebaudiana Bertoni, de Tomás Martínez Pérez

Todo sobre la maravillosa hierba que reemplaza el azúcar: un edulcorante natural de 250 a 350 veces más dulce. Entérese de su historia, descripción, información general, aplicaciones, instrucciones de cultivo y consejos acerca de su ingerencia, en este completo libro elaborado por un experto en el tema y dirigido especialmente a quienes deben ser atentos y cuidadosos respecto de su alimentación.

 

tapa

5º. Nueve habilidades directivas, de JD Roman

Manual de apoyo para formadores que cubre nueve habilidades básicas de management (dominio del estrés, creatividad, liderazgo y gestión, negociación, etc.). Permite extraer ejercicios, transparencias y tests. Se trata de una obra didáctica, interactiva e indispensable para todos los miembros del nivel directivo de una empresa, así como para quienes aspiran a incorporarse a él.

 

tapa

6º. Seis Sigma para Gerentes y Directores, de Fernando González Aleu González

Todos los conceptos básicos sobre la estrategia y metodología que mejoraron la rentabilidad de empresas como Motorola y GE: Seis Sigma. Sin entrar en conceptos estadísticos avanzados, este libro (que se dirige principalmente a gerentes y directores) proporcionará un panorama general y útil sobre la calidad y la filosofía de Seis Sigma, además de una metodología para el despliegue de la estrategia que incluye los recursos requeridos y una aclaración sobre lo que el autor ha denominado "los mitos y realidades de seis sigma".

 

tapa7º. El arte de la guerra, de Sun Tzu

A pesar de sus 2500 años de antigüedad, este es probablemente el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. Un tratado que enseña sobre la naturaleza humana en los momentos de enfrentamiento. No es un libro sobre la guerra; es una fuente de sabiduría para comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución. Como muestra, una de sus máximas: "La mejor victoria es vencer sin combatir, y esa es la distinción entre le hombre prudente y el ignorante". Un manual que inspiró a Napoleón, Maquiavelo, Mao Tse Tung y a muchas otras figuras históricas. Hoy en día, se ha convertido en un texto clave para profesionales, empresarios e interesados en la complejidad de las relaciones humanas, en general.

 

tapa8º. La diabetes y su control con Stevia, de Tomás Martínez Pérez

Un libro de utilidad para que los diabéticos tomen conciencia de su disfunción. Con detalladas instrucciones para el cultivo de la Stevia en macetas. Este libro no es un libro de medicina: es el libro de un diabético para otros diabéticos. Está escrito en lenguaje familiar, pero con rigor (los datos se han extraído de los últimos estudios). Se trata de una obra que no debe faltar en ningún hogar con necesidad de alimentación natural.



tapa9º. La gestión del conocimiento en las organizaciones, de José Luis Molina González y
Monserrat Marsal Serra

Este libro ofrece herramientas para crear una cultura orientada a compartir conocimiento. Los conceptos de capital social y gestión del conocimiento nos ayudan a entender las claves de la innovación y la competitividad en las empresas y organizaciones. Para ello se propone, a partir de un cuestionario de autodiagnóstico, el desarrollo de un plan de implantación adaptado a las características de cada organización. La puesta en marcha de comunidades de aprendizaje, la publicación de buenas prácticas y los encuentros de asistencia y ayuda son algunas de las herramientas de la gestión del conocimiento analizadas en este libro.



tapa10º. Sugerencias para aprender a exponer en público, de Miguel Ángel Ruiz Orbegoso

Sugerencias para aprender a exponer en público es un completo manual que le enseñará, paso a paso y de una forma de lo más amena, todo lo que necesita para aprender oratoria. Contiene 37 capítulos, 150 incisos y 125 acápites sobre derechos y responsabilidades del orador, además de 20 comentarios, 180 advertencias y un glosario con 500 palabras explicadas. ¡Una herramienta ideal para instructores, maestros, ejecutivos, vendedores, estudiantes y comunicadores de todo nivel!
 


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Encuesta para los lectores
03


"Yo he tratado más de releer que de leer", decía un Borges entrado en años. Según declaraba en entrevistas, hacía tiempo que había optado por revisitar textos ya leídos (evaluados en su momento y considerados piezas maestras), en vez de buscar nuevos méritos en otros por conocer. Probablemente coincidía con Ítalo Calvino, para quien un clásico -entre otras características- se definía precisamente por no agotarse en una primera (ni segunda, ni tercera) lectura.   

Más allá de lo que Harold Bloom (en su polémica obra El canon occidental) y otros críticos puedan clasificar como libros canónicos, cada uno tiene sus propios clásicos: esos libros que parecen siempre cubrir nuestras expectativas, que siempre nos cuentan algo nuevo de nosotros mismos, o que dan en el blanco respecto de lo que nos conmueve, o que nos hacen pensar un asunto desde otra perspectiva. Usted ¿qué libro ha releído con gran placer más de dos veces? ¿En la lectura de qué obra le gusta reincidir?

  • El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

  • El principito, de Antoine de Saint-Exupéry

  • Rayuela, de Julio Cortázar

  • Alguno de los volúmenes de cuentos del propio Borges

  • La Biblia

  • 20 poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda (u otro libro de poesías)

Lo invitamos a votar haciendo clic aquí.
 

Fragmento de "Manifiesto técnico de la literatura futurista"*
04


Milán, 11 de marzo de 1912

"Sentado sobre el depósito de gasolina de un aeroplano, con el vientre caliente por la cabeza del aviador, sentí la ridícula inutilidad de la vieja sintaxis heredada de Homero. ¡Violenta necesidad de liberar las palabras, sacándolas de la prisión del periodo latino! Naturalmente, como todo imbécil, tiene una cabeza previsora, un vientre, dos piernas y dos pies planos, pero jamás tendrá dos alas. ¡Apenas lo necesario para caminar, para correr algunos instantes y pararse casi en seguida resoplando!... He aquí lo que me dijo la remolinante hélice, mientras volaba a doscientos metros sobre las poderosas chimeneas de Milán. Y la hélice añadió:

1. Es menester destruir la sintaxis disponiendo los sustantivos al azar, tal como nacen.

2. Se debe usar el verbo en infinitivo para que se adapte elásticamente al sustantivo y no lo someta al yo del escritor que observa o imagina. El verbo en infinitivo puede sólo dar el sentido de la continuidad de la vida y la elasticidad de la intuición que la percibe.

3. Se debe abolir el adjetivo para que el sustantivo desnudo conserve su color esencial. El adjetivo, que tiene en sí mismo un carácter matizador, es incompatible con nuestra visión dinámica, porque supone una pausa, una meditación.

4. Se debe abolir el adverbio, vieja hebilla que tiene unidas las palabras las unas con las otras. El adverbio conserva en la frase una fastidiosa unidad de tono.

5. Todo sustantivo debe tener su doble, es decir el sustantivo debe ir seguido, sin conjunción, de otro sustantivo al que está ligado por analogía. Ejemplo: hombre-torpedero, mujer-golfo, multitud-resaca, plaza-embudo, puerta-grifo. Así como la velocidad aérea ha multiplicado nuestro conocimiento del mundo, la percepción por analogía se hace mucho más natural para el hombre. Por lo tanto hay que suprimir el como, el cual, el así, el parecido a. Mejor aún, hay que fundir directamente el objeto con la imagen que evoca, dando la imagen abreviada mediante una sola palabra esencial.

6. Abolir también la puntuación. Al suprimirse los adjetivos, los adverbios y las conjunciones, la puntuación queda lógicamente anulada, en la continuidad variada de un estilo vivo que se crea por si mismo sin las pausas absurdas de las comas y los puntos. Para acentuar ciertos movimientos e indicar sus direcciones se emplearán signos matemáticos: + - x = ( ) y signos musicales.

7. Los escritores se han entregado hasta ahora a la analogía inmediata. Han comparado, por ejemplo, el animal al hombre o a otro animal, lo que casi equivale, más o menos, a una especie de fotografía. Han comparado por ejemplo un fox-terrier a un pequeñísimo pura sangre. Otros, más avanzados, podrían comparar ese mismo fox-terrier trepidante a una pequeña máquina Morse. En cambio yo lo comparo con el agua hirviendo. Hay en ellos una gradación de analogías cada vez más amplias y unas relaciones cada vez más profundas y sólidas, aunque muy distantes.

[...] Por lo tanto hay que eliminar de la lengua todo lo que ella contiene de imágenes-cliché, metáforas descoloridas, es decir, casi todo.

8. No existen categorías de imágenes, nobles o groseras, elegantes o vulgares, excéntricas o naturales. La intuición que las percibe no tiene preferencias ni prejuicios. El estilo analógico es, por lo tanto, el dueño absoluto de toda la materia y de su intensa vida.

9. Para representar los movimientos sucesivos de un objeto es necesario ofrecer la cadena de las analogías que este evoca, cada una condensada, recogida, en una palabra esencial. [...]

10. Teniendo en cuenta que toda clase de orden es, fatalmente, un producto de la inteligencia cauta y reservada, es necesario orquestar las imágenes disponiéndolas según un máximo de desorden.

11. Destruir en la literatura el "yo", es decir toda la psicología. El hombre completamente deteriorado por la biblioteca y el museo, sometido a una lógica y a una sabiduría espantosa, ya no ofrece ningún interés. Por lo tanto debemos eliminarlo de la literatura y sustituirlo finalmente por la materia cuya esencia se debe alcanzar a golpes de intuición, cosa que no podrán hacer jamás los físicos ni los químicos.

[...] Solo el poeta asintáctico y de palabras desligadas podrá penetrar en la esencia de la materia y destruir la sorda hostilidad que la separa de nosotros."
 

*por Filippo Tommasso Marinetti (1876-1944), fundador del "futurismo", movimiento cultural (literario y artístico) surgido en Italia en el primer decenio del siglo XX.

 

05


Lugar: Moscú, naturalmente.

Fecha: julio de 1934.

Participantes: nada menos que el gran escritor H. G. Wells y el ya entonces controvertido político Josef Stalin.

Resultado: imperdible.

[encontrará el primer fragmento aquí]

 

Wells: Sí, pero para emprender un viaje largo, se necesita un capitán y un timonel.

Stalin: Eso es correcto, pero lo primero que se necesita para un viaje largo, es un barco grande. ¿Qué es un timonel sin barco? Nada.

Wells: El barco grande es la humanidad, no una clase.

Stalin: Ud., Sr. Wells, por lo visto parte de la suposición, de que todos los hombres son buenos. Yo, mientras tanto, no olvido que también existen muchos hombres malos. No creo en la virtud de la burguesía.

Wells: Recuerdo la situación de la intelectualidad hace algunas décadas. En aquel entonces, la intelectualidad técnica era numéricamente pequeña, pero había mucho que hacer, y cada ingeniero tenía, técnica e intelectualmente, su oportunidad. Por eso, la intelectualidad técnica era la clase menos revolucionaria. Hoy, mientras tanto, hay intelectuales técnicos de sobra, y su mentalidad ha cambiado muy marcadamente. El hombre con formación profesional, que antes jamás habría prestado atención a discursos revolucionarios, ahora se interesa mucho por ellos. Recientemente estuve en una cena de la Royal Society, nuestra gran sociedad científica inglesa. El discurso del presidente fue una intervención en defensa de la planificación social y del control científico. Hoy, el hombre que está al frente de la Royal Society, sostiene ideas revolucionarias e insiste en una reorganización científica de la sociedad humana. Su propaganda de guerra de clases no ha podido adaptarse al paso de este desarrollo. El pensar humano cambia.

Stalin: Ya lo sé, sí, y la explicación de esto hay que buscarla en el hecho de encontrarse la sociedad capitalista en una callejón sin salida. Los capitalistas buscan un camino que los conduzca fuera de este callejón sin salida, que sea compatible con el prestigio de esta clase, con los intereses de esta clase, pero no lo encuentran. Podrán salirse un corto trecho fuera de la crisis, gateando con pies y manos en el suelo, pero no pueden encontrar un camino que les posibilite salir con la cabeza erguida, un camino que no atentara fundamentalmente contra los intereses del capitalismo. Esto se comprende, naturalmente, en amplios círculos de la intelectualidad técnica. Una gran parte de esos hombres empieza a comprender la comunidad de intereses con la clase que es capaz de mostrar una escapatoria al callejón sin salida.

Wells: Si hay alguien que entienda algo de la revolución, del lado práctico de la revolución, es Ud., Sr. Stalin. ¿Acaso se han sublevado alguna vez las masas? ¿No es una verdad innegable, que todas las revoluciones son hechas por una minoría?

Stalin: Para hacer una revolución, es menester una minoría revolucionaria dirigente; pero la minoría más capacitada, más abnegada, y más enérgica, quedaría desvalida, si no pudiese basarse en el apoyo, por lo menos pasivo, de millones.

Wells: ¿Por lo menos pasivo? ¿Tal vez subconsciente?

Stalin: En parte también el apoyo semiinstintivo, y semiconsciente, pero sin el apoyo de millones aún la mejor minoría sería impotente.

Wells: Al observar la propaganda comunista en el oeste, tengo la impresión, que esa propaganda, en vista de la situación actual, suena muy atrasada, pues es propaganda para la insurrección. Propaganda a favor del derrocamiento del sistema social por la violencia, fue buena y justa, cuando iba dirigida contra una tiranía. Pero en las condiciones actuales, derrumbándose solo el sistema de todos modos, se debería de atribuir importancia al rendimiento, a la eficacia, a la productividad, y no a la sublevación. Yo encuentro, que el tono de sublevación es un tono falso. La propaganda comunista en el oeste es una contrariedad para los hombres de mentalidad constructiva.

Stalin: Naturalmente, el viejo sistema se derrumba y se pudre. Correcto. Pero también es correcto, que se están haciendo nuevos esfuerzos, para, con otros métodos, con todos los medios, proteger este sistema moribundo, y salvarlo. Ud. saca una conclusión errónea de una premisa correcta. Con razón afirma, que el viejo mundo se derrumba. Pero se equivoca, si cree, que se derrumba por sí solo. No, la sustitución de un sistema social por otro es un proceso revolucionario, largo y penoso. No es un proceso espontáneo simplemente, sino una lucha: es un proceso que se lleva a cabo en el choque de las clases. El capitalismo se pudre, pero no se le puede comparar sencillamente con un árbol, que esté tan corrompido, que tiene que caer a tierra por sí solo. No, la revolución, el relevo de un sistema por otro, ha sido siempre una lucha, una lucha penosa y cruel, una lucha de vida o muerte. Y cada vez que los hombres del mundo nuevo llegaron al poder, tuvieron que defenderse de los intentos del mundo viejo de restaurar el viejo orden por la violencia; estos hombres del mundo nuevo siempre han tenido que estar en guardia, siempre dispuestos a rechazar los ataques del mundo viejo al nuevo sistema. Sí, tiene razón al decir que se derrumba el viejo sistema social; pero no se derrumba por sí mismo. Tome por ejemplo el fascismo. El fascismo es una fuerza reaccionaria que, utilizando la violencia, intenta conservar el viejo mundo. ¿Qué quiere hacer con los fascistas? ¿Discutir con ellos? ¿Tratar de convencerlos? Pero así, con ellos, no se logra ni lo más mínimo. Los comunistas no glorifican, de ninguna manera, la aplicación de la violencia. Pero ellos, los comunistas, no tienen la intención de dejarse sorprender, no se pueden fiar de que el viejo mundo se saldrá del escenario voluntariamente, ven, que el viejo sistema se defiende por la violencia y, por eso mismo, los comunistas le dicen a la clase obrera: ¡Contestad a la violencia con la violencia, haced todo lo que esté en vuestras fuerzas para impedir que os aplaste el viejo orden moribundo, no dejéis que os aten las manos, aquellas manos, con las que derribaréis el viejo sistema! Ud. ve, por lo tanto, que los comunistas no consideran la sustitución de un sistema social por otro simplemente como un proceso espontáneo y pacífico, sino como un proceso complicado, largo y violento. Los comunistas no pueden cerrar los ojos ante los hechos.

Wells: Pero mire lo que está sucediendo en el mundo capitalista. Esto no es, simplemente, un colapso, es un estallido de violencia reaccionaria, que termina en el bandolerismo. Y a mi parecer, los socialistas pueden, cuando se da un conflicto con la violencia reaccionaria e inepta, acudir a la ley, y en vez de considerar a la policía como su enemigo, deberían apoyarla en su lucha contra los reaccionarios. Creo que carece de sentido operar con los métodos del viejo y rígido socialismo de insurrecciones.

Stalin: Los comunistas se basan en ricas experiencias históricas; esas experiencias enseñan, que una clase agotada no abandona el escenario voluntariamente. Piense en la historia de Inglaterra en el siglo XVII. ¿No decían en aquel entonces muchos que el viejo sistema social estaba podrido? Pero, a pesar de ello, ¿no fue necesario un Cromwell para anonadarlo por la fuerza?

Wells: Cromwell operaba sobre la base de la constitución, y en nombre del orden constitucional.

Stalin: ¡En nombre de la constitución ejerció violencia, hizo ejecutar al rey, disolvió y esparció el parlamento, hizo encarcelar o decapitar gente! O tome un ejemplo de la historia de mi país. ¿No estaba claro hace mucho, que se pudría, se desplomaba el sistema zarista? Pero ¿cuánta sangre tuvo que ser derramada aún, para abatirlo? ¿Y la Revolución de Octubre? ¿No hubo muchos que veían con toda claridad, que solamente nosotros, los bolcheviques, señalábamos una salida? ¿No estaba claro que el capitalismo ruso estaba podrido? Pero Ud. sabe cuán fuerte fue la resistencia, cuánta sangre tuvo que ser derramada para defender la Revolución de Octubre contra todos sus enemigos, en el interior y en el extranjero. O tome a Francia a finales del siglo XVIII. Mucho tiempo antes de 1789 ya estaba claro, cuán podrido estaba el poder del rey, cuán podrido estaba el sistema feudal. Sin embargo, aquello no pudo llevarse a cabo sin un levantamiento popular, un choque de las clases. ¿Por qué? Porque aquellas clases que tienen que abandonar el escenario de la historia, son las últimas en creer que su juego se ha acabado. Es imposible convencerlas de ello. Creen, que las grietas en la putrefacta estructura del viejo orden podrían ser remendadas, que la estructura tambaleante del viejo orden podría ser arreglada y salvada. Por eso mismo, las clases que están hundiéndose, acuden a las armas y se valen de cualquier medio, para mantenerse como clase dominante.

Wells: ¿Pero acaso la Gran Revolución francesa no fue encabezada por algunos abogados?

Stalin: Estoy lejos de querer menoscabar el papel de la inteligencia en movimientos revolucionarios: Pero ¿fue la Gran Revolución francesa una revolución de abogados, o una revolución del pueblo, que logró la victoria movilizando a amplias masas populares para la lucha contra el feudalismo, y defendiendo los intereses del Tercer Estado? ¿Y actuaron los abogados entre los dirigentes de la Gran Revolución francesa de acuerdo a las leyes del viejo orden? ¿No introdujeron un derecho nuevo, burgués-revolucionario? Ricas experiencias históricas enseñan que hasta hoy ninguna clase se ha retirado para hacerle lugar a otra voluntariamente. Esto, en la historia no tiene precedente. Los comunistas han aprendido esta lección histórica. Los comunistas celebrarían que la burguesía se retirase voluntariamente. Pero tal giro de las cosas es, como sabemos por experiencia, improbable. Por eso, los comunistas están prevenidos para lo peor, y se dirigen a la clase obrera con el llamamiento de estar alerta y preparada para la lucha. ¿De qué vale un dirigente que adormece la vigilancia de su ejército, un dirigente que no comprende que el enemigo no va a capitular, que tiene, que tiene que ser destruido? Quien, como dirigente, actúa de tal manera, engaña, traiciona a la clase obrera. Esta es la razón por la cual opino, que aquello que a Ud. la parece atrasado, para la clase obrera es, en realidad, una norma para la actividad revolucionaria.

Wells: No niego que sea necesario hacer uso de la violencia, pero sí es mi opinión, que las formas de lucha deberían ser concertadas como mejor se pueda, con las posibilidades que ofrecen las leyes existentes dignas de ser defendidas contra ataques reaccionarios. No hay ninguna necesidad de desorganizar el sistema viejo, ya que éste, tal como están las cosas, se va desorganizando por sí solo. Por eso, la sublevación contra el orden viejo, contra la ley, me parece anticuada y superada por el desarrollo. Estoy, dicho sea de paso, exagerando conscientemente, para que la verdad se haga visible de modo más claro. Puedo formular mi punto de vista de la siguiente manera: primero, estoy a favor del orden; segundo, ataco al sistema existente en tanto que no puede garantizar el orden; tercero, temo que la propaganda a favor de la guerra de clases vaya a alejar del socialismo justamente a aquellas personas cultas, que el socialismo necesita.

Stalin: Si se quiere lograr un gran objetivo, un objetivo social importante, se precisa una fuerza central, un baluarte, una clase revolucionaria. Como próximo paso, es necesario organizar el apoyo de esta fuerza central por parte de fuerzas auxiliares; en este caso, dicha fuerza auxiliar es el Partido, al cual están afiliadas también las mejores fuerzas de la inteligencia. Ud. acaba de hablar de "personas cultas". Pero ¿en qué personas cultas pensaba? En Inglaterra durante el siglo XVII, en Francia a fines del siglo XVIII, y en Rusia durante la época de la Revolución de Octubre, ¿no estaban muchas personas del lado del viejo orden? El viejo orden tenía a su servicio a muchas personas sumamente cultas, que defendían el viejo orden, que combatían el nuevo orden. La cultura es un arma, cuyo efecto depende de qué mano la haya forjado, qué mano la dirija. Por supuesto, el proletariado necesita personas sumamente cultas. Ciertamente; los ingenuos no pueden ser de ninguna ayuda para el proletariado en su lucha por el socialismo, en la edificación de una nueva sociedad. No subestimo el rol de la inteligencia; al contrario, lo subrayo. Pero la pregunta es la siguiente: ¿de qué inteligencia estamos hablando? Porque hay diferentes tipos de inteligencia.

Wells: No puede haber revolución sin cambios radicales en la instrucción pública. Basta citar dos ejemplos: el ejemplo de la República alemana, que no tocó el viejo sistema educacional, y que por eso nunca se convirtió en República; y el ejemplo del Labour Party inglés, que no tiene la intención de insistir en una transformación radical de la instrucción pública.

Stalin: Muy acertado. Permítame ahora responder a sus tres puntos. Primero: Lo más importante para la revolución es la existencia de un baluarte social. Tal baluarte social es la clase obrera. Segundo: se precisa de una fuerza auxiliar, aquello, que los comunistas llaman Partido. Al Partido está afiliada la inteligencia obrera, y aquellos elementos de la inteligencia técnica que están estrechamente ligados a la clase obrera. La inteligencia se fuerte solamente, si se une con la clase obrera. Si se contrapone a la clase obrera, se convierte en una simple cifra. El nuevo poder político crea las nuevas leyes, el nuevo orden, el cual es un orden revolucionario. Yo no estoy a favor del orden sin más ni más. Yo estoy a favor de un orden que corresponda a los intereses de la clase obrera. Por supuesto, si algunas leyes del viejo orden pueden ser utilizadas en interés de la lucha por un orden nuevo, esto debería de hacerse. No tengo objeciones contra su postulación de que el sistema actual debería ser atacado, en tanto que no puede garantizar el orden necesario para el pueblo. Y, finalmente, está equivocado si cree que los comunistas están enamorados de la violencia. Con todo gusto renunciarían a la aplicación de violencia, si la clase dominante estuviera dispuesta a cederle su lugar a la clase obrera. Pero la experiencia histórica indica lo contrario de tal suposición.

Wells: Aunque también es cierto, que la historia de Inglaterra conoce un caso, en que una clase le dejara el poder a otra clase voluntariamente. En el periodo entre 1830 y 1870, la aristocracia, que en las postrimerías del siglo XVIII tuvo aún una influencia considerable, voluntariamente, sin lucha seria, le cedió el poder a la burguesía, lo cual fue una de las causas para el sentimental mantenimiento de la monarquía. En lo sucesivo, esta transferencia del poder condujo a que erigiera su dominio la oligarquía financiera.

Stalin: Pero Ud. se ha pasado imperceptiblemente de cuestiones de la revolución a cuestiones de la reforma. Eso no es lo mismo. ¿No opina que el movimiento cartista tuvo gran significado para las reformas en la Inglaterra del siglo XIX?

Wells: Los cartistas poco hicieron, y desaparecieron sin dejar huellas.

Stalin: No comparto su opinión. Los cartistas, y el movimiento huelguístico organizado por ellos, tuvieron un papel importante; obligaron a las clases dominantes a una serie de concesiones con respecto al derecho de sufragio, con respecto a la abolición de los llamados "distritos electorales corrompidos", con respecto a algunos puntos de la "Carta". El cartismo jugó un rol histórico de no poca importancia y obligó a una parte de las clases dominantes, a menos que hubiese querido tolerar continuas conmociones, a hacer ciertas concesiones, ciertas reformas. En general cabe decir que las clases dominantes de Inglaterra, la aristocracia tanto como la burguesía, se han mostrado desde el punto de vista de sus intereses de clase, del punto de vista del afianzamiento de su poder, ser las más hábiles, las más flexibles en comparación con todas las otras clases dominantes. Tome, digamos, un ejemplo de la historia de nuestros días -la huelga general en Inglaterra, en el año 1926. En caso de semejante acontecimiento, a saber, que el Consejo general de los sindicatos dé la orden de huelga, cualquier otra burguesía hubiese, en primer lugar, hecho detener a los dirigentes sindicales. No así la burguesía británica, que con ello actuó de manera absolutamente inteligente, desde el punto de vista de sus propios intereses. No me imagino que la burguesía de los Estados Unidos, de Alemania o de Francia hubiese aplicado una estrategia tan flexible. Para mantener su dominio, las clases dominantes de Gran Bretaña no han rehusado nunca hacer pequeñas concesiones, o reformas. Pero sería un error tomar estas reformas por revolucionarias.

Wells: Ud. Tiene una opinión más favorable de las clases dominantes de mi país que yo. Pero ¿existe gran diferencia entre una pequeña revolución y una gran reforma? ¿Acaso una reforma no es una pequeña revolución?

Stalin: A consecuencia de la presión desde abajo, de la presión de las masas, la burguesía puede, manteniendo el sistema socio-económico reinante, ocasionalmente conceder determinadas reformas parciales. Al actuar así, calcula que esas concesiones son necesarias para mantener su dominio de clase. Es pues, por este motivo, imposible caracterizar una reforma como revolución. Por ello, no hemos de esperar ningún cambio del sistema social que se realice como imperceptible transición de un sistema a otro, por vía de reformas, a través de concesiones de la clase dominante.

Wells: Le agradezco mucho por esta conversación, que para mí ha tenido una gran importancia. Cuando me estuvo explicando diversos puntos, posiblemente haya recordado el pasado, cuando en los círculos ilegales antes de la revolución, solía explicar los fundamentos del socialismo. Hay actualmente sólo dos personas sobre la tierra, cuya opinión, cuya más mínima declaración es escuchada todavía por millones -de Ud. y Roosevelt. Otros, que prediquen cuanto quieran; lo que digan no será impreso ni tenido en cuenta. Aún no puedo apreciar, cuánto ha sido logrado en su país. Pero he visto ya las caras contentar de hombres y mujeres sanos, y sé, que algo muy significativo se está realizando aquí. La diferencia, en comparación con 1920, es asombrosa.

Stalin: Mucho más se hubiera podido conseguir, si los bolcheviques hubiésemos sido más inteligentes.

Wells: No, si los seres humanos fuésemos más inteligentes. Sería una buena cosa inventar un plan quinquenal para la reconstrucción del cerebro humano, pues obviamente le faltan muchas cosas imprescindibles para un orden social perfecto.

Stalin: ¿Piensa quedarse aquí para el Congreso de la Unión de Escritores Soviéticos?

Wells: Desafortunadamente tengo varios compromisos, y me puedo quedar sólo por una semana en la URSS. Vine con el deseo de hablar con Ud. y estoy muy contento con nuestra charla. Pero, con los escritores, con los que pueda encontrarme, pienso hablar de la posibilidad de sus afiliación al PEN-Club. Es ésta una organización internacional de escritores, que fue fundada por Galsworthy; después de morir él, yo me convertí en su presidente. La organización es aún débil, pero tiene grupos de afiliados en muchos países, y, lo cual es aún más importante, la prensa informa muy detalladamente acerca de los discursos de sus miembros. Su principio es la libre manifestación de opiniones -también de opiniones contrarias. Espero poder discutir este punto con Gorki. No sé, si aquí ya se está preparado para tanta libertad...

Stalin: Los bolcheviques llamamos a eso "autocrítica". Se acostumbra en toda la URSS. Si Ud. deseara alguna cosa, yo le podría ayudar con voluntarios.

Wells: Le estoy muy agradecido.

Stalin: Yo le agradezco por la entrevista.

05


El...


      |  3
de diciembre muere Robert Louis Stevenson, novelista y ensayista inglés.

       7 de de diciembre de 1928 nace Noam Chomsky, lingüista y escritor estadounidense, crítico -además- de la sociedad de su tiempo. En 1996, muere Jorge Donoso, escritor chileno

       9 de diciembre de 1954 el escritor estadounidense Ernest Hemingway (gran creador de diálogos y maestro en el arte de sugerir, más que mostrar) gana el Premio Nobel de Literatura.

       12 de diciembre 1821 nace Gustave Flaubert, novelista francés. En 1993, muere Guy Des Cars, otro escritor francés. Sus novelas fueron traducidas a treinta idiomas. Entre sus obras figuran El solitario, El péndulo, La impostora, La maldita y El castillo de la judía. Obtuvo el premio de la Academia Francesa por El bruto.

      |  13 de diciembre de 1995, Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura 1989, obtiene también el máximo galardón de las letras españolas: el Premio Cervantes. De él transcribimos más abajo un fragmento de Café de Artistas, que nos parece de lo más simpático y que trata, precisamente, de la relación entre editores y autores:

"En el bar, delante de una café con leche, un editor le explica a un novelista flaquito, con cara de padecer de hígado y quién sabe si también de hemorroides:

-Mire usted, Cirilo, dejémonos de zarandajas y de modernismos. La novela, ¿me escucha usted?

Cirilo se sobresaltó por dentro y puso un gesto casi ruin de estar atendiendo mucho.

-Sí, señor, sí. La novela...

El editor siguió.

-Pues eso. La novela, dejémonos de monsergas y de modernismos, debe constar de tres elementos esenciales. ¿Me entiende usted?

El novelista, por poco, le responde:

-Sí, señor, le entiendo la mar de bien: fe, esperanza y caridad.

Pero pudo contenerse a tiempo.

-Sí, señor, ya lo creo. ¡Los tres elementos tradicionales, clásicos, esenciales! ¡Je, Je!

El editor respiró hondo y continuó.

-¿Quiere usted un cafetito?

-Bueno...

-Oiga, un cafetito para este señor.

El editor miró para Cirilo y Cirilo se compuso unos ojitos de oveja que querían significar todo su mucho agradecimiento.

-Y esos tres elementos de que le hablo, amigo mío, esos tres elementos tradicionales, clásicos, esenciales, dejémonos de gaitas y de modernismos, son ¿sabe usted cuáles son?

-Siga, siga...

-Pues son: planteamiento, nudo y desenlace. Sin planteamiento nudo y desenlace, por más vueltas que usted quiera darle, no hay novela; hay, ¿quiere usted que se lo diga?

-Sí, señor, sí.

-Pues no hay nada, para que lo sepa. Hay ¡fraude y modernismos!

El pobre Cirilo estaba hundido, anonadado. El editor usaba argumentos muy sólidos.

-Y si usted quiere le que encargue una novela, ya sabe: planteamiento, nudo y desenlace. Verbigracia: una joven huérfana trabaja como una negra para poder sacar adelante a sus once hermanitos, que también son huérfanos y están algo delicados. Para darle mayores visos de realidad, podemos decir que trabaja en el instituto nacional de previsión, en la sección de seguros para madres lactantes. Bueno. La joven, que se llama, por ejemplo, Esmeralda de Valle-Florido, o Graciela de Prado-Tierno, o algún otro nombre cualquiera, el caso es que sea bello y simbólico, conoce un día, en una cafetería americana, ¡hay que ser modernos!, a un joven apuesto, de mirar profundo, que se llama, por ejemplo, Carlos o Alberto. No se le ocurra ponerle Estanislao, comprenda que no hace bien.

-Claro; sí, señor.

-Pues eso. ¡Ya casi tenemos el planteamiento! Carlos, que es muy desgraciado, corteja  Esmeralda, que tampoco es feliz, pero Esmeralda le pone una condición: ¡Carlos! Dime, amor. ¡Quítate del vermú! Carlos se aparta de la bebida y la joven pareja pasa por instantes muy dichosos. ¿Eh, qué tal?

Cirilo estaba entusiasmado.

-¡Extraordinario!

El editor sonrió, satisfecho.

-Pues nada, ¡para que vea mi afán de colaboración!, si le gusta, ¡se lo regalo!

-Gracias, don Serafín, muchas gracias. ¡Nunca podré agradecerle bastante todo lo que usted hace por mí!


       14 de diciembre de 1797 nace Heinrich Heine, poeta romántico alemán. En 1984, muere Vicente Aleixandre, poeta español que obtuvo el Nobel de Literatura en 1977.

       17 de diciembre es un gran día para la ciencia ficción: nace, en 1917, el inglés Arthur Charles Clarke, y, en 1928, el estadounidense Philip Dick.

       26 de diciembre de 1989 muere Samuel Beckett, poeta, novelista y destacado dramaturgo del teatro del absurdo. De origen irlandés, en 1969 fue galardonado con el Premio Nobel.

       30 de diciembre de 1936 muere el filósofo y escritor español Miguel de Unamuno.

      
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