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"Saber cómo habla un personaje es
saber quién es, es descubrir una entonación, una voz,
una sintaxis peculiar, es haber descubierto un destino".
Jorge Luis Borges (1899-1986),
escritor argentino
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En
este número:
1. Editorial
2. Recomendados y un
clásico
de
Cervantes
de regalo, por el nuevo aniversario de su fallecimiento
3.
Encuesta
4. "Escribir un cuento", por Raymond Carver
-segunda entrega
5. Entrevista a
Ángel del Hierro Yubero,
en la que el autor del desopilante anecdotario de viajes
Eivissa Re-Vuelo 79 nos habla de su gusto por las
novelas de
Eduardo Mendoza...
6. Efemérides
7. Direcciones para
encontrarnos
8. Suscripciones |
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Por estos días (del 21 abril al 9 de mayo) estará
abierta al público la Feria del Libro
de Buenos Aires, en su 31º edición. Como indicó hace
poco Carlos Fuentes, este acontecimiento inaugura
el año cultural para la lengua española, un año que
sigue en Madrid, Guadalajara, la feria de Santiago de
Chile, la de Bogotá, entre otros eventos salientes.
Estos encuentros son siempre motivo de debate: si no es
acerca de los libros o sobre hechos de la cultura, se
discute acerca de la función misma de la feria, de lo
que es y de lo que debería ser, de sus objetivos
planteados y de los efectivamente cumplidos. Por eso, en
la sección Encuesta del mes lo invitamos a
participar con su opinión de lector (y en consecuencia,
de visitante natural de la feria) al respecto.
Vamos con el Acertijo del mes:
Con 32 libros, el primero publicado en 1931, el autor por el
que preguntamos hoy se caracteriza, entre otras cosas, por
la fuerza de sus personajes femeninos. Su pluma trazó
heroínas sensuales, vitales, hermosas. En algunos casos,
sufridas y, en otros, grandes cocineras (como los memorables
personajes de Gabriela y Doña Flor).
¿De qué escritor se trata?
Si imaginan de qué autor
se trata, envíen su respuesta -directamente en el asunto
del correo electrónico- a elacertijo@librosenred.com.
Si tienen dudas, esperen la próxima pista el lunes
2 de mayo, aquí.
Nos despedimos hasta el mes que viene,
Editorial
LibrosEnRed
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Manual de ventas y negociación
Colección:
Negocios, Empresa y Economía
Autor:
Ángel Mateo
Breve manual de ventas con toda la técnica, para que
cada cual lo adapte a su propia forma de expresarse.
Compendio estricto de la técnica de ventas contemplada
desde la vertiente más moderna del marketing. Es útil
tanto para vendedores o profesionales, como
para ejecutivos que manejan equipos de venta. Informa
sobre la forma de negociar aportando los enfoques de la
psicología de la venta que resultan más eficaces para
lograr el objetivo perseguido: la satisfacción del
cliente.
Ángel Mateo es Perito Industrial por la ETPI de Madrid
(1964) y licenciado en Gestión Comercial y Marketing por
ESIC (1970), la mejor escuela privada de marketing en
Europa. Tiene una experiencia de más de 30 años en el
comercio internacional, incluso como Director Comercial.
Los Dioses de la Oscuridad: El
Dragón Negro
Colección:
Novelas
Autor:
J. A. Icaza
Atrévete a desafiar a los mejores gladiadores
de la ciudad de Miwort y Roma, compite en el juego de las
amazonas Episkuros. Aprenderás una nueva lengua y
entrarás en el castillo del rey de los trolls. Y lo más
importante, te enfrentarás a los enemigos de los tres
continentes: Los Dioses de la Oscuridad. ¿Aceptas el reto?
La aventura comienza cuando un grupo de bárbaros que viene de Hispania se asienta cerca del río Donets. Allí conocen a
los Elfomontes y a los enanos y todos aprenden unos de
otros. Pero reciben la noticia de que tres dioses se
rebelan contra la fuerza de la luz y adoptan formas
monstruosas. Es por ello que los germanos emprenden una
travesía en busca de algo muy valioso que les ayudará a
derrotar a sus enemigos junto con otras civilizaciones
dominadas por la oscuridad. Cinco siglos después, el
pueblo que fundaron se ve atacado por el emperador de
Roma. Cinco de
los afectados consiguen huir. En ese viaje conocen y
descubren nuevas razas y se convierten en gladiadores.
Junto con Atila y
otros compañeros se enfrentarán nada menos que al primer dios...
Nuestro Dios, el hombre
Colección:
Novela
Autor:
Antonio Rafael Martínez Muñoz
Tanto tiempo buscando a nuestro Dios en los Cielos… cuando
siempre ha estado en la tierra. Tanto tiempo
rebuscando su imagen ficticia… cuando todos somos su
retrato inmodificable. Este no es un libro religioso, pero
muchos coinciden en que religiosamente ha de ser leído.
Antonio Rafael Martínez Muñoz, su autor, nació en 1959 en Cartagena,
España.
Hijo de padres inmigrantes lorquinos, comenzó a vivir la
primera etapa de su vida en el pueblo del Gorguel. Este pequeño
pueblecito, situado entre Portman y Escombreras, le
proporcionó los primeros contactos con los hombres de la
minería y de la mar, ambos revestidos de esa cromática
belleza tan particular.
A los cinco años de edad continuó su infancia en la
barriada de Vista Alegre.
Hacia 1976, inició los estudios de Ingeniería Técnica en
La Escuela Universitaria Politécnica de Cartagena,
y se tituló –en su primera promoción– como Ingeniero
Técnico Naval en la especialidad de Estructura del Buque.
Como se suele decir: "eso estudió, porque algo… tenía
que ser en esta sociedad".
Tras realizar el servicio militar en la Base de Submarinos
del Arsenal Militar de Cartagena –coincidiendo con el
famoso golpe de estado–, entre la incertidumbre de la
escritura y la posible seguridad económica que la posesión
de un título podría brindar por aquellos dificultosos
años, decidió buscar el preciado trabajo, ahora en el
sector industrial.
Entre acto y acto de su particular teatro en la vida,
contrajo matrimonio con Mª del Carmen García Ovejero –de
carácter paciente y talante comprensivo–, y como fruto de
esta unión fue el nacimiento de sus dos hijas: Irene y
Alba o Alba e Irene –que tanto monta, monta tanto–, aunque
la frase pierda la rima, pero no el encanto.
Durante su nueva travesía profesional, el sector cementero
y ejerciendo como técnico-comercial, le dio la oportunidad
de viajar y de conocer a las gentes de casi todas las
ciudades de España –desde el norte al sur y desde el este
al oeste, incluida parte de Portugal–.
Ello contribuyó al despertar del escritor que siempre ha
llevado dentro, haciéndole reventar la necesidad de
escribir a primeros del nuevo siglo. Y fruto de todo esto
–y de la inquietud de explicarles a sus hijas lo que había
aprendido de las gentes, de la vida y de su mente–, es sin
duda su primer libro: Nuestro Dios, el hombre, donde
pone al servicio de los lectores aquello que gratuitamente
le regalaron todas las personas de buena fe y de gran
corazón de toda España, y que no es ni más ni menos que
ese amor total que a todos –sin saberlo– nos acompaña.
El clásico de regalo
Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
Una historia setentrional es el último, y tal vez
más soñado, libro de Cervantes. Él la consideró, incluso, su
mejor obra. Los críticos, sin embargo, no la han valorado
hasta hace relativamente poco tiempo. Novela de amor y
aventuras, esta obra narra la peregrinación de Persiles
y Sigismunda (príncipe y princesa de la realeza
nórdica) hacia Roma, con el fin de purificarse
espiritualmente antes del matrimonio. La pareja viaja de
incógnito y, como es de esperar, se enfrentan con multitud
de desafíos y contratiempos, y se ven implicados en
distintas historias con personajes que van apareciendo en el
camino.
Lo presentamos gratis
para los miembros del Club
de Lectores.

Autor:
Miguel de Cervantes Saavedra
Colección:
Novelas
¿Usted
también escribe? Poesía, ensayo, novelas...
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Encuesta
para los lectores |
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Gran participación tuvo la
encuesta anterior
acerca de la más importante de las tareas pendientes que
quedarían al próximo Papa. Hubo, sin embargo,
quienes no se sintieron representados con las alternativas
propuestas: aquellos que no esperan una apertura
significativa de la Iglesia en ningún sentido, ni una
revisión de la doctrina.
Volvimos a leer la encuesta
y nos dimos cuenta de que la falta de representatividad
era real: se dio por sentada la necesidad de ampliar los
principios de la ortodoxia y de incluir nuevos debates,
sin tener en cuenta la posibilidad del "no cambio".
Alterar la encuesta a mitad
de camino implicaba dejar sin efecto los votos
anteriores y por consideración a la gran cantidad de
votantes, la dejamos así. Pero queríamos dejar nuestro
reconocimiento asentado y el agradecimiento a quienes nos
escribieron para hacernos notar la ausencia de una opción
para ellos.
Y ahora vamos a la
encuesta de este mes:
Variedad de títulos y mejores precios es lo que todos
esperamos de una Feria del Libro. Siendo un poquito más
exigentes, también un programa de actividades menos
comercial -menos volcado al best seller que tiene
espacio de por sí en cualquier momento del año- y más
orientado hacia la riqueza y heterogeneidad cultural.
Usted, que seguramente visite o haya visitado ya alguna de
estas exposiciones, ¿encuentra lo que busca cuando asiste
a la feria del libro de su ciudad o zona? ¿O se va
decepcionado, sin acceder a los libros que le interesarían
o a ofertas atractivas?
-
Sí, la
feria del libro cumple mis expectativas de encuentro con
buenas lecturas y participación en actividades
interesantes
-
No, no me
ofrece lo que busco. Se ha convertido en un
acontecimiento alejado de lo estrictamente cultural.
Lo invitamos a
votar haciendo clic
aquí.
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"Tengo amigos que me cuentan que deben acelerar la conclusión
de uno de sus libros porque necesitan el
dinero o porque sus editores, o
sus esposas, les apremian a ello. "Lo haría
mejor si tuviera
más tiempo", dicen. No sé qué decir cuando un amigo novelista
me suelta algo parecido. Ese no es mi problema. Pero si el
escritor no elabora su obra de acuerdo con sus posibilidades y
deseos, ¿por qué ocurre tal cosa? Pues en definitiva sólo
podemos llevarnos a la tumba la satisfacción de haber hecho lo
mejor, de haber elaborado una obra que nos deje contentos. Me
gustaría decir a mis amigos escritores cuál es la mejor manera
de llegar a la cumbre. No debería ser tan difícil, y debe ser
tanto o más honesto que encontrar un lugar querido para vivir.
Un punto desde el que desarrollar tus habilidades, tus
talentos, sin justificaciones ni excusas. Sin lamentaciones,
sin necesidad de explicarse.
En un ensayo titulado "Escribir cuentos", Flannery
O’Connor habla de la escritura como de un acto de
descubrimiento. Dice O’Connor que ella, muy a menudo, no sabe
a dónde va cuando se sienta a escribir una historia, un
cuento... Dice que se ve asaltada por la duda de que los
escritores sepan realmente adónde van cuando inician la
redacción de un texto. Habla ella de la "piadosa gente del
pueblo", para poner un ejemplo de cómo jamás sabe cuál será la
conclusión de un cuento hasta que está próxima al final:
"Cuando comencé a escribir el cuento no sabía que Ph.D.
acabaría con una pierna de madera. Una buena mañana me
descubrí a mí misma haciendo la descripción de dos mujeres de
las que sabía algo, y cuando acabé vi que le había dado a una
de ellas una hija con una pierna de madera. Recordé al marino
bíblico, pero no sabía qué hacer con él. No sabía que robaba
una pierna de madera diez o doce líneas antes de que lo
hiciera, pero en cuanto me topé con eso supe que era lo que
tenía que pasar, que era inevitable."
Cuando leí esto hace unos cuantos años, me chocó el que
alguien pudiera escribir de esa manera. Me pereció
descorazonador, acaso un secreto, y creí que jamás sería capaz
de hacer algo semejante. Aunque algo me decía que aquel era el
camino ineludible para llegar al cuento. Me recuerdo leyendo
una y otra vez el ejemplo de O’Connor.
Al fin tomé asiento y me puse a escribir una historia muy
bonita, de la que su primera frase me dio la pauta a seguir.
Durante días y más días, sin embargo, pensé mucho en esa
frase: Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono. Sabía
que la historia se encontraba allí, que de esas palabras
brotaba su esencia. Sentí hasta los huesos que a partir de ese
comienzo podría crecer, hacerse el cuento, si le dedicaba el
tiempo necesario. Y encontré ese tiempo un buen día, a razón
de doce o quince horas de trabajo. Después de la primera
frase, de esa primera frase escrita una buena mañana, brotaron
otras frases complementarias para complementarla.
Puedo decir que escribí el relato como si escribiera un poema:
una línea; y otra debajo; y otra más. Maravillosamente pronto
vi la historia y supe que era mía, la única por la que había
esperado ponerme a escribir.
Me gusta hacerlo así cuando siento que una nueva historia me
amenaza. Y siento que de esa propia amenaza puede surgir el
texto. En ella se contiene la tensión, el sentimiento de que
algo va a ocurrir, la certeza de que las cosas están como
dormidas y prestas a despertar; e incluso la sensación de que
no puede surgir de ello una historia. Pues esa tensión es
parte fundamental de la historia, en tanto que las palabras
convenientemente unidas pueden irla desvelando, cobrando forma
en el cuento. Y también son importantes las cosas que dejamos
fuera, pues aún desechándolas siguen implícitas en la
narración, en ese espacio bruñido (y a veces fragmentario e
inestable) que es sustrato de todas las cosas.
La definición que da V. S. Pritcher del cuento como
“algo vislumbrado con el rabillo del ojo”, otorga a la mirada
furtiva categoría de integrante del cuento. Primero es la
mirada. Luego esa mirada ilumina un instante susceptible de
ser narrado. Y de ahí se derivan las consecuencias y
significados. Por ello deberá el cuentista sopesar
detenidamente cada una de sus miradas y valores en su propio
poder descriptivo. Así podrá aplicar su inteligencia, y su
lenguaje literario (su talento), al propio sentido de la
proporción, de la medida de las cosas: cómo son y cómo las ve
el escritor; de qué manera diferente a las de los más las
contempla. Ello precisa de un lenguaje claro y concreto; de un
lenguaje para la descripción viva y en detalle que arroje la
luz más necesaria al cuento que ofrecemos al lector. Esos
detalles requieren, para concretarse y alcanzar un
significado, un lenguaje preciso, el más preciso que pueda
hallarse. Las palabras serán todo lo precisas que necesite un
tono más llano, pues así podrán contener algo. Lo cual
significa que, usadas correctamente, pueden hacer sonar todas
las notas, manifestar todos los registros."
*Raymond Carver (1939-1988), escritor
estadounidense, es autor de volúmenes de poemas y cuentos,
entre los que se destacan De qué hablamos cuando hablamos
de amor, Catedral y Tres rosas amarillas. Su
estilo es preciso, directo, casi carente de ornamentación.
Gracias a él logra historias en las que el lector se involucra
emocionalmente, conducido por impresiones ricas e intensas.
Puede encontrar nuestra colección de relatos haciendo clic
aquí.
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Entrevista a Ángel del Hierro Yubero* |
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1. ¿Recuerda cuál fue el primer libro que leyó? Y de los
últimos que leyó, ¿cuál es el que más recuerda?
Es difícil, era muy joven, pero creo que se trató de uno de
Julio Verne, posiblemente
20.000 leguas de viaje submarino.
Y el último que he leído ha sido Haciendo amigos, de
Andrew Matthews.
2. ¿De qué personaje de papel se enamoró?
Uno de los personajes más divertidos que recuerde haber leído,
para enamorarse de su inventiva, fue el "loco" investigador de
El misterio de la Cripta Embrujada, de Eduardo
Mendoza.
3. ¿Qué libro elegiría como lectura obligatoria para la
etapa de la adolescencia?
Sin querer "barrer para casa", mi libro
Eivissa Re-vuelo 79,
debido a las recomendaciones de los profesores de Institutos,
es ideal para los adolescentes de 16 a 90 años.
3. ¿Novela o cuento?
Difícil decisión, ¿cantidad o calidad? Opino que una novela
breve puede ser un gran cuento, y por el contrario un cuento
extenso puede ser un novelón.
4. Ud. escribe ¿una disciplinada cantidad cada día o cuándo
y cuánto disponga la inspiración?
No escribo una cantidad determinada al día, cuando las musas
me visitan saco partido y puedo estar escribiendo más de seis
horas seguidas, pero cuando pasan de largo es difícil
emborronar un papel.
5. Mientras escribe, ¿la compañía de la música o la
concentración del silencio? ¿Ventana a la calle o habitación
en el más absoluto aislamiento?
La música clásica y la new age me ayudan a concentrarme
al máximo. Prefiero escribir cerca de una ventana, e incluso
con buen tiempo al exterior en una terraza, junto a la
naturaleza.
7. A la hora de sentarse a escribir, ¿la eficacia de la
computadora o la proximidad del papel y la lapicera?
Para realizar esquemas, guiones de las obras y anotaciones en
los borradores, el papel y el lápiz, pero para escribir, sin
duda el ordenador personal, un fantástico invento, sobre todo
el portátil.
8. ¿Como qué autor o autora le gustaría escribir?
Aunque influenciados, de alguna manera por la lectura y estilo
de otros autores desde que comenzamos a leer hasta nuestros
días, me gustaría ser el mejor Ángel Del Hierro posible
para los lectores.
9. La literatura y la escritura, ¿por qué y para qué las
incluyó en su vida?
Creo que todo ser humano tiene una creatividad especial, un
arte innato, el cual debe exteriorizar y compartir con los
demás, sea un libro, música, pintura o cualquier trabajo bien
resuelto.
*Ángel
del Hierro Yubero (1963, España) es autor de
Eivissa Re-Vuelo 79, obra
que relata, en clave de humor, las anécdotas vividas por el
autor con un grupo variopinto de adolescentes en un típico
viaje fin de curso a Ibiza. Lo que al parecer sería un
típico viaje de inquietos retoños fuera del control paterno,
se convertiría en un cúmulo de increíbles vivencias
inolvidables. En el libro se persigue el renacer de la
inocencia y la hilaridad y compartir un rato agradable con el
lector.
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El...
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1º de abril de
1929 nace el escritor checoslovaco -exiliado en Francia
desde hace décadas-, Milan Kundera, autor de La
insoportable levedad del ser, La inmortalidad,
La broma, entre otras muchas obras. De
su libro La despedida, hemos extraído estos
fragmentos:
No hay nada que pueda
llenar tanto a una persona como los celos. La muerte de
la madre de Kamila, hace un año, fue sin duda una desgracia
mayor que cualquiera de las aventuras del trompetista. Y sin
embargo, la muerte de la mamá había sido menos dolorosa,
aunque Kamila quería a su madre enormemente. Aquel dolor fue
misericordiosamente multicolor: había en él tristeza,
nostalgia, emoción, autorrecriminación (¿había cuidado
suficiente de ella?, ¿no la habría desatendido?) y serena
sonrisa. Aquel dolor fue misericordiosamente disperso: los
pensamientos iban del féretro de la madre, se desplazaban
hacia decenas de preocupaciones prácticas, se desplazaban al
futuro que permanecía abierto y en el cual, como consuelo (sí,
fueron un par de días de días excepcionales, durante los
cuales él fue para ella un consuelo), se hallaba Klima.
Pero el dolor de los
celos no se movía en espacio alguno, daba vueltas como un
berbiquí alrededor de un solo punto. No había dispersión
alguna. Si la muerte de la madre abría las puertas al futuro
(un futuro distinto, más huérfano pero también más maduro), el
dolor producido por la infidelidad del marido no habría futuro
alguno. Todo se centraba en la única (inmutablemente presente)
imagen del cuerpo infiel, en un único (inmutablemente
presente) reproche. Cuando murió su madre, podía oír música,
podía incluso leer; cuando tenía celos no podía hacer
absolutamente nada.
Sólo la casualidad puede ante nosotros aparecer como un
mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se
repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla.
No es la necesidad,
sino la casualidad la que está llena de encantos. Si el amor
debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él
desde el primer momento, como los pájaros hacia los hombros de
San Francisco de Asís.
Nace, en 1889,
Manuel de Góngora, poeta y dramaturgo español.
| 9
de abril de 1821 nace Charles Baudelaire, poeta
simbolista francés.
| 13
de abril de 1923 nace Fernando Lázaro Carreter, ex
director de la Real Academia Española.
| 19
de abril de 1882 muere
Charles Darwin,
naturalista británico, autor de la influyente teoría de la
evolución de las especies.
| 23 de abril de 1616
(Día del Libro, en honor a esta coincidencia) mueren
Miguel de Cervantes Saavedra y
William Shakespeare.
| 25
de abril de 1980 muere Alejo Carpentier, escritor cubano.
Nace,
en 1852, Leopoldo Alas, "Clarín", escritor español. En 1927
nace Corín Tellado, prolífica autora española de un
género ligeramente subestimado, pero indudablemente leído:
el de las
novelas rosas.
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literario? Puede hacerlo escribiendo a editorial@librosenred.com.
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