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Boletín de LibrosEnRed Nº 38
 24 de marzo de 2004
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"Creo que uno sólo puede enseñar el amor por algo.
Lo importante es revelar belleza y sólo se puede revelar belleza que uno ha sentido. (...)
Lo que hace un profesor es buscar amigos para los estudiantes."
 
Jorge Luis Borges (1899-1985), escritor argentino

En este número:

1. Editorial

2. Recomendados (con un título clásico de regalo)

3. Encuesta para los lectores

4. "Cómo escribir un texto policíaco", por Gilbert K. Chesterton

5. Entrevista del mes a Manuel Zamorano Gallego (autor de El otro lazo azul)

6. Efemérides y noticias literarias

7. Direcciones para encontrarnos

8. Suscripciones

01



El espacio del escritor es la sección que estrenamos este mes. Allí están invitados todos los que -por gusto o profesión- estén interesados en el arte de escribir y en el proceso de creación literaria. En este apartado, daremos la palabra a narradores que bien pueden considerarse maestros: desde Augusto Monterroso hasta Edgar Allan Poe, pasando por Lovecraft, Cortázar, Juan Rulfo y Horacio Quiroga, entre otros.

Todos ellos presentan propuestas estéticas diferentes, pero los une el amor por la escritura y el afán de reflexionar acerca de su oficio. Y, sobre todo, el deseo de compartir con otros sus hallazgos, conclusiones y recursos. Es esto lo que convierte a estas entregas en dignas de colección.

Comenzamos la serie con Chesterton y el artículo "Cómo escribir un cuento policíaco", un texto lleno de lucidez y también de ironía. En él, expone cinco principios para tener en cuenta a la hora de escribir piezas de este género. Un trabajo de gran provecho, expuesto además con mucha gracia.


El ganador del Acertijo de febrero fue el mexicano Jorge Téllez. La abrumadora mayoría de las respuestas fueron correctas: era Pablo Neruda. La conclusión evidente es que el acertijo resultó demasiado fácil y así pierde gracia. Es por eso que esta vez no los desafiamos con una pregunta, sino con dos:

¿Qué autor escribió un poema llamado "Palabras al Che" [con los versos: ¿De qué te indignas, hombre? ¿Por qué lloras, mujer?/ ¿No sabías que un héroe debe morir y muere, como llevado/ por su hermoso viento?/ El héroe fue una instancia que no sabía dormir/ y un desvelo con la boca llena de clamor.] y otro a Olivero Girondo [donde aparece la línea "¡su melena no sabe que lleva un penacho de sueños!"]?

Además de su nombre, pedimos que nos digan el título de la que es, sin duda, su obra más reconocida, y que aparece dedicada a "sus camaradas "martinfierristas", vivos y muertos, cada uno de los cuales bien pudo ser un héroe de esta limpia y entusiasmada historia".

Si se imaginan qué autor es y cuál es el título más renombrado de su obra total, envíen su respuesta -directamente en el asunto del correo electrónico- a elacertijo@librosenred.com Si tienen dudas, esperen la próxima pista el lunes 29 de marzo, aquí


Terminados los avisos del mes, y antes de despedirnos, queremos expresar nuestro repudio a los atentados del 11 de marzo en Madrid, que se llevaron 202 vidas y dejaron tras de sí tanto desconsuelo e impotencia. Queremos aprovechar este medio para enviar a todos los españoles nuestras condolencias y nuestro afecto (este último, si nos permiten, en forma de fuerte abrazo). 


Hasta el próximo boletín,

Editorial LibrosEnRed

 

02

 
Comenzó en Francia (cuando todo cambió... nada volvió a ser lo mismo)

tapa                                                                  

   Colección: Novelas

   Autor: Isabel Cortés del Valle de la Lastra
            
            

No es de terror, pero hay miedo. No es de amor, pero hay romance. No es de humor, pero garantizamos la risa.

Comenzó en Francia... es puro entretenimiento. Situaciones surrealistas y un ritmo hechizante de narración enganchan al lector desde el principio, de tal forma que no se cansará de leer hasta que se dé cuenta de que llegó el final. Se divertirá muchísimo siguiendo esta historia basada en aquellas cosas que pueden ocurrir en la vida.
 

Economía audiovisual. Claves para la venta y distribución de una película

tapa   

   Colección: Negocios, Empresa y Economía

   Autor: José Manuel Sáiz Álvarez
             


Un manual completo y de amena lectura, que permitirá al lector comprender cabalmente el proceso de venta y distribución de películas para cine, video y televisión.

Nacido de la experiencia del autor y tras un arduo proceso de investigación, Economía Audiovisual... incluye información, datos, análisis y conceptos novedosos desconocidos para el gran público e incluso para los estudiosos del tema. Es una obra fundamental, iluminadora y única en su género, destinada a convertirse en un verdadero clásico.

José Manuel Sáiz Álvarez es doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y, también, en Ciencias Políticas y Sociología. Sobre su especialidad, publicó ya cerca de 50 trabajos y se lo considera una autoridad en la materia.


Karuska y el Capitán

tapa                                                                  

   Colección: Novelas

   Autor: Isabel Quinteros Clark
            


En un pequeño país -que no será definido por geografía ni tiempo, sino por los muros invisibles del totalitarismo-, la hija de un líder intelectual destruido por un régimen político encuentra su salida gracias a un prominente empresario extranjero.

En la sucesión de acontecimientos, se pondrá a prueba la fortaleza interior de un hombre que ofrenda su vida en favor del amor y la libertad. Y la de una mujer, que también por amor, sella un pacto: tendrá que dejar un paraíso, para volver a un país amurallado de odio y silencio y convertirse así en una fugitiva hambrienta de pan y de justicia.

Isabel Quinteros Clark es una escritora de larga trayectoria. Escribió para teatro, radio y televisión. Con nosotros publicó Karuska... y El viejo inmigrante.
 

El clásico de regalo


Este mes será Los hermanos Karamazov, la última novela de Dostoievski, considerada su obra cumbre. El enfrentamiento entre tres hermanos (uno, escéptico intelectual; otro, pasional hombre de acción; y el tercero, un bondadoso novicio) recorre la trama de esta obra, atravesada a su vez por el misterio que rodea un asesinato. Dostoievski ahonda en la psicología de los personajes, explorando motivos ocultos e inconscientes detrás de conductas irracionales.

tapa

    Los hermanos Karamazov

     Colección: Grandes novelas

    Autor: Fëdor Dostoievski

 


¿Usted también escribe? Nosotros lo editamos.
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Encuesta para los lectores
03


Jorge Luis Borges
, según nuestros votantes, ha resultado elegido como el autor al que más injustamente se negó el Premio Nobel de Literatura. En segundo lugar (con bastante diferencia), aparece Franz Kafka.

Hablando de autores, pero en este caso, contemporáneos, es muy frecuente escuchar entre ellos frases como "la película basada en mi obra no la refleja en absoluto" o, incluso, la categórica "el cine ha destruido mi libro".

Sin embargo, también hay versiones de cine que se celebran como grandes acontecimientos artísticos. Y la encuesta de este mes indaga, precisamente, sobre las recreaciones que llegan a un final feliz

En su criterio, ¿qué película recrea mejor el espíritu de la novela sobre la cual se basa? ¿Cuál cree que es, de las siguientes, la versión fílmica mejor lograda en relación con el libro original?
 

  • la saga de El Señor de los Anillos (de 2001, 2002 y 2003, dirigida por Peter Jackson), recientemente estrenada y multipremiada en la última entrega de los Oscars, basada en el libro del mismo nombre de J. R. R. Tolkien
     

  • Frankenstein (de 1993, dirigida por Kenneth Branagh), basada en Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley
     

  • Drácula de Bram Stoker (de 1992, dirigida por Francis Ford Coppola), basada en Drácula, de Bram Stoker

  • Hamlet (de 1990, dirigida por Franco Zeffirelli), basada en la obra teatral del mismo nombre
     

  • 2001, una odisea del espacio (de 1968, dirigida por Stanley Kubrick), basada en 2001: una odisea espacial, de Arthur C. Clark
     

  • Cumbres borrascosas (de 1992, dirigida por Peter Kosminsky), basada la novela homónima, de Emily Brontë.


De la mayoría de las películas del listado se filmaron varias versiones. Por eso aclaramos el año de estreno y el nombre del director responsable del film al que nos referimos (que elegimos por más canónico o por más exitoso).

Vote la versión fílmica que usted considera como la mejor, haciendo clic aquí


"Cómo escribir un cuento policial" por Gilbert K. Chesterton*
04


"Los escritores tienen la extraña idea de que su trabajo consiste en confundir a sus lectores
y que, mientras los mantengan confundidos, no importa si los decepcionan.
Pero no hace falta sólo esconder un secreto,
también hace falta un secreto digno de ocultar."


Que quede claro que escribo este artículo siendo totalmente consciente de que he fracasado en escribir un cuento policíaco. Pero he fracasado muchas veces.

Mi autoridad es por lo tanto de naturaleza práctica y científica, como la de un estudioso de lo social que se ocupe del desempleo o del problema de la vivienda. No tengo la pretensión de haber cumplido el ideal que aquí propongo al joven estudiante; soy, si les place, ante todo el terrible ejemplo que debe evitar. Sin embargo creo que existen ideales para la narrativa policíaca, como existen para cualquier actividad digna de ser llevada a cabo. Y me pregunto por qué no se exponen con más frecuencia en la literatura didáctica popular que nos enseña a hacer tantas otras cosas menos dignas de efectuarse.

Como, por ejemplo, la manera de triunfar en la vida. Se publican panfletos de todo tipo para enseñar a la gente las cosas que no pueden ser aprendidas como tener personalidad, tener muchos amigos, poesía y encanto personal. Incluso aquellas facetas del periodismo y la literatura de las que resulta más evidente que no pueden ser aprendidas, son enseñadas con asiduidad. Pero he aquí una muestra clara de sencilla artesanía literaria, más constructiva que creativa, que podría ser enseñada hasta cierto punto e incluso aprendida en algunos casos muy afortunados. Más pronto o más tarde, creo que esta demanda será satisfecha, en este sistema comercial en que la oferta responde inmediatamente a la demanda y en el que todo el mundo esta frustrado al no poder conseguir nada de lo que desea. Más pronto o más tarde, creo que habrá no sólo libros de texto explicando los métodos de la investigación criminal sino también libros de texto para formar criminales. Apenas será un pequeño cambio de la ética financiera vigente y, cuando la vigorosa y astuta mentalidad comercial se deshaga de los últimos vestigios de los dogmas inventados por los sacerdotes, el periodismo y la publicidad demostrarán la misma indiferencia hacia los tabúes actuales que hoy en día demostramos hacia los tabúes de la Edad Media. El robo se justificará al igual que la usura y nos andaremos con los mismos tapujos al hablar de cortar cuellos que hoy tenemos para monopolizar mercados. Los quioscos se adornaran con títulos como La falsificación en quince lecciones o ¿Por qué aguantar las miserias del matrimonio?, con una divulgación del envenenamiento que será tan científica como la divulgación del divorcio o los anticonceptivos.

Pero, como a menudo se nos recuerda, no debemos impacientarnos por la llegada de una humanidad feliz y, mientras tanto, parece que es tan fácil conseguir buenos consejos sobre la manera de cometer un crimen como sobre la manera de investigarlos o sobre la manera de describir la manera en que podrían investigarse. Me imagino que la razón es que el crimen, su investigación, su descripción y la descripción de la descripción requieren, todas ellas, algo de inteligencia. Mientras que triunfar en la vida y escribir un libro sobre ello, no.

Primero

Lo primero y principal es que el objetivo del cuento de misterio, como el de cualquier otro cuento o cualquier otro misterio, no es la oscuridad sino la luz. El cuento se escribe para el momento en el que el lector comprende por fin el acontecimiento misterioso, no simplemente por los múltiples preliminares en que no. El error sólo es la oscura silueta de una nube que descubre el brillo de ese instante en que se entiende la trama. Y la mayoría de los malos cuentos policíacos son malos porque fracasan en esto. Los escritores tienen la extraña idea de que su trabajo consiste en confundir a sus lectores y que, mientras los mantengan confundidos, no importa si los decepcionan. Pero no hace falta sólo esconder un secreto, también hace falta un secreto digno de ocultar. El clímax no debe ser anticlimático. No puede consistir en invitar al lector a un baile para abandonarle en una zanja. Más que reventar una burbuja debe ser el primer albor de un amanecer en el que el alba se ve acentuada por las tinieblas. Cualquier forma artística, por trivial que sea, se apoya en algunas verdades valiosas. Y por más que nos ocupemos de nada más importante que una multitud de Watsons dando vueltas con desorbitados ojos de búho, considero aceptable insistir en que es la gente que ha estado sentada en la oscuridad la que llega a ver una gran luz; y que la oscuridad sólo es valiosa en tanto acentúa dicha gran luz en la mente.

Siempre he considerado una coincidencia simpática que el mejor cuento de Sherlock Holmes tiene un titulo que, a pesar de haber sido concebido y empleado en un sentido completamente diferente, podría haber sido compuesto para expresar este esencial clarear: el título es "Resplandor plateado".

Segundo

El segundo gran principio es que el alma de los cuentos de detectives no es la complejidad sino la sencillez. El secreto puede ser complicado pero debe ser simple. Esto también señala las historias de más calidad. El escritor esta ahí para explicar el misterio pero no debería tener que explicar la propia explicación. Ésta debe hablar por sí misma. Debería ser algo que pueda decirse con voz silbante (por el malo, por supuesto) en unas pocas palabras susurradas o gritado por la heroína antes de desmayarse por la impresión de descubrir que dos y dos son cuatro. Ahora bien, algunos detectives literarios complican más la solución que el misterio y hacen el crimen más complejo aun que su solución.

Tercero

En tercer lugar, de lo anterior deducimos que el hecho o el personaje que lo explican todo, deben resultar familiares al lector. El criminal debe estar en primer plano pero no como criminal; tiene que tener alguna otra cosa que hacer que, sin embargo, le otorgue el derecho de permanecer en el proscenio. Tomaré como ejemplo el que ya he mencionado, "Resplandor plateado". Sherlock Holmes es tan conocido como Shakespeare. Por lo tanto, no hay nada de malo en desvelar, a estas alturas, el secreto de uno de estos famosos cuentos. A Sherlock Holmes le dan la noticia de que un valioso caballo de carreras ha sido robado y el entrenador que lo vigilaba asesinado por el ladrón. Se sospecha, justificadamente, de varias personas y todo el mundo se concentra en el grave problema policial de descubrir la identidad del asesino del entrenador. La pura verdad es que el caballo lo asesinó.

Pues bien, considero el cuento modélico por la extrema sencillez de la verdad. La verdad termina resultando algo muy evidente. El caballo da título al cuento, trata del caballo en todo momento, el caballo está siempre en primer plano, pero siempre haciendo otra cosa. Como objeto de gran valor, para los lectores, va siempre en cabeza. Verlo como el criminal es lo que nos sorprende. Es un cuento en el que el caballo hace el papel de joya hasta que olvidamos que una joya puede ser un arma.

Si tuviese que crear reglas para este tipo de composiciones, esta es la primera que sugeriría: en términos generales, el motor de la acción debe ser una figura familiar actuando de una manera poco frecuente. Debería ser algo conocido previamente y que esté muy a la vista. De otra manera no hay auténtica sorpresa sino simple originalidad. Es inútil que algo sea inesperado no siendo digno de espera. Pero debería ser visible por alguna razón y culpable por otra. Una gran parte de la tramoya, o el truco, de escribir cuentos de misterio es encontrar una razón convincente, que al mismo tiempo despiste al lector, que justifique la visibilidad del criminal, más allá de su propio trabajo de cometer el crimen. Muchas obras de misterio fracasan al dejarlo como un cabo suelto en la historia, sin otra cosa que hacer que delinquir. Por suerte suele tener dinero o nuestro sistema legal, tan justo y equitativo, le habría aplicado la ley de vagos y maleantes mucho antes de que lo detengan por asesinato. Llegamos al punto en que sospechamos de estos personajes gracias a un proceso inconsciente de eliminación muy rápido. Por lo general, sospechamos de él simplemente porque nadie lo hace. El arte de contar consiste en convencer, durante un momento, al lector no sólo de que el personaje no ha llegado al lugar del crimen sin intención de delinquir si no de que el autor no lo ha puesto allí con alguna segunda intención. Porque el cuento de detectives no es más que un juego. Y el lector no juega contra el criminal sino contra el autor.

El escritor debe recordar que en este juego el lector no preguntará, como a veces hace en una obra seria o realista: "¿Por qué el agrimensor de gafas verdes trepa al árbol para vigilar el jardín del médico?" Sin sentirlo ni dudarlo, se preguntará: "¿Por qué el autor hizo que el agrimensor trepase al árbol o cuál es la razón que le hizo presentarnos a un agrimensor?". El lector puede admitir que cualquier ciudad necesita un agrimensor sin reconocer que el cuento pueda necesitarlo. Es necesario justificar su presencia en el cuento (y en el árbol) no sólo sugiriendo que lo envía el Ayuntamiento sino explicando por qué lo envía el autor. Más allá de las faltas que planea cometer en el interior de la historia debe tener alguna otra justificación como personaje de la misma, no como una miserable persona de carne y hueso en la vida real. El lector, mientras juega al escondite con su auténtico rival el autor, tiende a decir: Sí soy consciente de que un agrimensor puede trepar a un árbol, y sé que existen árboles y agrimensores. ¿Pero qué esta haciendo con ellos? ¿Por qué hace usted que este agrimensor en concreto trepase a este árbol en particular, hombre astuto y malvado?

Cuarto

Esto nos conduce al cuarto principio que debemos recordar. La gente no lo reconocerá como práctico ya que, como en los otros casos, los pilares en que se apoya lo hacen parecer teórico. Descansa en el hecho que, entre las artes, los asesinatos misteriosos pertenecen a la gran y alegre compañía de las cosas llamadas chistes. La historia es un vuelo de la imaginación. Es conscientemente una ficción ficticia. Podemos decir que es una forma artística muy artificial pero prefiero decir que es claramente un juguete, algo a lo que los niños juegan. De donde se deduce que el lector que es un niño, y por lo tanto muy despierto, es consciente no sólo del juguete, también de su amigo invisible que fabricó el juguete y tramó el engaño. Los niños inocentes son muy inteligentes y algo desconfiados. E insisto en que una de las principales reglas que debe tener en mente el hacedor de cuentos engañosos es que el asesino enmascarado debe tener un derecho artístico a estar en escena y no un simple derecho realista a vivir en el mundo. No debe venir de visita sólo por motivos de negocios, deben ser los negocios de la trama. No se trata de los motivos por los que el personaje viene de visita, se trata de los motivos que tiene el autor para que la visita ocurra. El cuento de misterio ideal es aquel en que es un personaje tal y como el autor habría creado por placer, o por impulsar la historia en otras áreas necesarias y después descubriremos que está presente no por la razón obvia y suficiente sino por las segunda y secreta. Añadiré que por este motivo, a pesar de las burlas hacia los noviazgos estereotipados, hay mucho que decir a favor de la tradición sentimental de estilo más lector o más victoriano. Habrá quien lo llame un aburrimiento pero puede servir para taparle los ojos al lector.

Quinto

Por último, el principio de que los cuentos de detectives, como cualquier otra forma literaria, empiezan con una idea. Lo que se aplica también a sus facetas más mecánicas y a los detalles. Cuando la historia trata de investigaciones, aunque el detective entre desde fuera el escritor debe empezar desde dentro. Cada buen problema de este tipo empieza con una buena idea, una idea simple. Algún hecho de la vida diaria que el escritor es capaz de recordar y el lector puede olvidar. Pero en cualquier caso la historia debe basarse en una verdad y, por más que se le pueda añadir, no puede ser simplemente una alucinación.


*Gilbert K. Chesterton (Inglaterra, 1874-1936) escribió ensayos teológicos y literarios, polémicas y libros de poesía. Su paso a la posteridad, sin embargo, se debe a la incursión en el género policial, y, más precisamente, a la creación de un personaje: el particular detective Padre Brown. El hombre que fue jueves es su título más célebre. 

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05



"Me gustaría escribir claro, contando verdades o historias,
 fantasías relatadas pero de manera amena, fluida
 y dando vida al mayor número posible de vocablos castellanos
 para extender la afición de leer."


1. ¿Recuerda cuál fue el primer libro que leyó? Y de los últimos que leyó, ¿cuál es el que mejor recuerda?

Los primeros libros fueron de aventuras, en el colegio. Por aquellas fechas, leí La Isla del TesoroIrlanda, de Espido Freire. Los últimos que leí son La casa de los espíritus, Cuentos de Eva Luna, y ahora mismo leo Hija de la fortuna y Don Quijote.

Todos me gustaron en su momento. Pero mi preferido es Don Quijote. Es como una Biblia para un escritor y para la persona que desea conocer íntimamente la realidad del carácter hispano.

2. ¿De qué personaje de papel se enamoró?

De Don Quijote, por su idealismo, y de Sancho Panza, por su fidelidad. Son como la parte espiritual y material de la persona, antagónicas la mayor parte de las veces, pero necesarias para formar una persona cabal.

3. ¿Qué libro elegiría como lectura obligatoria para la etapa de la adolescencia?

En mi adolescencia estuve en un Seminario. Pueden figurarse cuáles fueron los libros que me tocaron a mí. Ahora mismo recomendaría libros que definan el carácter y sean guía formativa de la edad del "pavo".

4. ¿Novela o cuento?

Entre los dos, prefiero la novela. No he leído muchos cuentos. Son como si dijéramos novelas esquematizadas. Me gusta la amplitud.

5. Usted escribe, ¿una disciplinada cantidad cada día o cuándo y cuánto disponga la inspiración?

Yo todos los días leo y escribo. Si no tengo inspiración, corrijo. Aunque leyendo, paseando, viendo una foto la reclamo y acude. Es como provocarla. Yo sé lo que tengo que hacer para ello.

6. Mientras escribe, ¿la compañía de la música o la concentración del silencio? ¿Ventana a la calle o habitación en el más absoluto aislamiento?

Por supuesto que lo último. Para mí el silencio es vital. Actualmente doy la espalda a la calle, pero es por necesidad de colocación del ordenador. Podía mirar a la calle pero vería la cortina, no me interesa mirar, si estoy escribiendo. Tampoco necesito el más absoluto aislamiento.

7. A la hora de sentarse a escribir, ¿la eficacia de la computadora o la proximidad del papel y la lapicera?

Yo cuando creo escribo a mano, con bolígrafo, en papel. Me encanta rellenar folios con textos que digan algo, ideas, reflexiones, aportaciones... Cuando corrijo y paso a limpio, empleo el ordenador, así el texto ya queda guardado y listo para imprimir copias.

8. ¿Cómo qué autor o autora le gustaría escribir?

No me interesa parecerme a nadie histórico, ya conocido. Me gustaría escribir claro, contando verdades o historias, fantasías relatadas pero de manera amena, fluida y dando vida al mayor número posible de vocablos castellanos para extender la afición de leer y crear necesidad de imitación. Cada vez que leemos damos vida a los personajes de los que se habla en el libro.

9. La literatura y la escritura, ¿por y para qué las incluyó en su vida?

La literatura, para contemplar otros paisajes y comportamientos e imitarlos en caso de necesidad; y la escritura para reflejar la riqueza del interior propio capaz de superar la imitación, la realidad de la vida. O igualarla, al menos.


*Manuel Zamorano Gallego (España, 1951) ha escrito novelas y varios libros de poemas.

En LibrosEnRed ha publicado El otro lazo azul
, una denuncia implacable contra lo que el autor llama "el problema sin resolver de la democracia": el terrorismo. Se trata de una obra de ficción basada con mucha seriedad en la realidad de una región con intenciones segregacionistas que se convierten rápidamente en licencias para matar de manera impune. Un tema muy polémico, que merece debatirse hoy más que nunca.

 

05


El...

      | 
3 de marzo de 1996, muere Marguerite Duras, escritora francesa.

      |  4 de marzo de 1942, se publica El extranjero, de Albert Camus. Muere, en 1852, Nicolás Gogol, novelista ruso.

      |  5 de marzo de 1888, muere Louisa May Alcott, escritora estadounidense, creadora de la famosa serie de libros que se inicia con Mujercitas.  

      |  6 de marzo de 1928, nace Gabriel García Márquez, escritor colombiano, Premio Nobel de Literatura en 1982. Considerado como el máximo representante del realismo mágico, su primera novela fue La Hojarasca (1955). La obra que lo consagró internacionalmente fue, sin duda, Cien años de Soledad (1967).

      |  8 de marzo de 1892, nace Juana de Ibarbourou, poetisa uruguaya. En 1999, fallece Adolfo Bioy Casares, escritor argentino.

      |  10 de marzo de 1851, se estrenó Rigoletto, que por lo común se presenta como la obra maestra de Verdi, en el teatro La Fenice, de Venecia. La ópera está basada en el drama El rey se divierte, de Víctor Hugo, que cuenta entre sus arias a la famosa "La donna é mobile", interpretada por el personaje Duque de Mantua, que aludía con desdén a las mujeres, acusándolas de ligereza y veleidad. 

En 1936, nace Manuel Vicent, escritor y periodista español. En 1994, fallece Charles Bukowski.
 
      |  11 de marzo de 1908, muere Edmundo de Amicis, escritor italiano, quien sin duda pasará a la historia de la literatura por su novela Corazón.

      |  14 de marzo de 1883 muere Karl Marx, filósofo y economista alemán. Fue uno de los hombres fundamentales en la historia de las ideas y en la realidad política mundial.

      |  15 de marzo de 1892 nace César Vallejo, poeta peruano. En 1962, surge Mafalda, el personaje creado por el dibujante argentino Quino. La primera tira se publicó en la revista Primera Plana en 1964. Entre 1965 y 1967, apareció en el diario El Mundo. En total, se publicaron 1928 tiras que la tenían como protagonista.

      |  17 de marzo de 1839 nace Sully Prudhomme, poeta francés, el primer autor en recibir -en 1901- el Premio Nobel de Literatura.

      |  18 de marzo de 1932, nace John Updike, escritor y periodista estadounidense.

      |  20 de marzo de 1828, nace Henrik Ibsen, dramaturgo noruego, Premio Nobel en 1903. Sus principales obras -Brand, Peer Gynt, y, sobre todo, Casa de muñecas, en la que una esposa abandona su hogar- produjeron grandes discusiones (e inclusos rechazos a su obra) en la sociedad de entonces.

En 1852, se publica La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe, que supuso un gran apoyo a la causa de la emancipación de los esclavos negros en EE.UU.

      |  22 de marzo de 1832, muere el escritor alemán Johann Wolfgang Goethe, autor de Fausto, de Los sufrimientos del joven Werther y Poesía y verdad, entre otras obras.

      |  23 de marzo de 1982, el poeta mexicano Octavio Paz recibe el premio Cervantes de Literatura. En 1905, fallece Julio Verne, novelista francés.

En 1910, nació Akira Kurosawa, el más grande realizador del cine japonés y uno de los más famosos del mundo. En 1943, debutó como director y un año más tarde filmó El espíritu más elevado, película que caricaturizaba a los samurais y que fue prohibida por la censura de su país. En 1951, filmó Rashômon que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera.

      |  24 de marzo de 1809, nace escritor español Mariano José de Larra, tal como acusa el texto que sigue:

     "El número 24 me es fatal: si tuviera que probarlo diría que en día 24 nací. Doce veces al año  amanece, sin embargo, día 24; soy supersticioso, porque el corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer; sin duda por esa razón creen los amantes, los casados y los pueblos a sus ídolos, a sus consortes y a sus Gobiernos, y una de mis supersticiones consiste en creer que no puede haber para mí un día 24 bueno. El día 23 es siempre en mi calendario víspera de desgracia, y a imitación de aquel jefe de policía ruso que mandaba tener prontas las bombas las vísperas de incendios, así yo desde el 23 me prevengo para el siguiente día de sufrimiento y resignación, y, en dando las doce, ni tomo vaso en mi mano por no romperle, ni apunto carta por no perderla, ni enamoro mujer porque no me diga que sí, pues en punto a amores tengo otra superstición: imagino que la mayor desgracia que a un hombre le puede suceder es que una mujer le diga que le quiere. Si no la cree es un tormento, y si la cree... ¡Bienaventurado aquél a quien la mujer dice no quiero, porque ése a lo menos oye la verdad!"

      |  27 de marzo de 1987, Camilo José Cela es galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
 
      |  28 de marzo es un día muy intenso para la literatura. Nace, en 1936, Mario Vargas Llosa, escritor peruano. En 1941, muere, suicidándose, la escritora Virginia Woolf. Un año después, fallece en prisión Miguel Hernández, poeta español.

Además, el 28 de marzo de 1994, muere Eugene Ionesco, dramaturgo francés de origen rumano,  considerado uno de los más grandes y polémicos escritores por su teatro del absurdo. Entre sus obras se destacan La lección, Las sillas, El rey se muere y La cantante calva.

      |  31 de marzo de 1855 muere Charlotte Brontë, novelista inglesa, hermana de Emily y Anne, también escritoras. Sus obras más destacadas son Jane Eyre y Shirley y Villete. En 1914, nace Octavio Paz.

Se dice que en 1615, este día, se concedió a Cervantes -afortunadamente- el permiso para imprimir la segunda parte de El Quijote.

         
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